El petróleo crudo, el oro y varios metales industriales operaron con ganancias, impulsados principalmente por las tensiones entre Estados Unidos e Irán y el temor a posibles interrupciones en el suministro energético.
En el segmento energético, los precios del crudo reaccionaron al alza a medida que aumentaban las preocupaciones sobre una posible afectación de los flujos de petróleo desde Medio Oriente, una región clave para la oferta mundial. Esta tendencia se vio acompañada por una caída en las reservas de crudo, lo que añadió presión a las cotizaciones.
Por su parte, el oro reafirmó su papel como activo refugio, registrando subas significativas en el mercado spot y en futuros, impulsado por la fuerte demanda de instrumentos considerados seguros ante la volatilidad global. En ese escenario, la cotización del metal amarillo volvió a niveles elevados después de haber alcanzado máximos históricos recientemente.
Otros metales preciosos como la plata, el platino y el paladio acompañaron la tendencia alcista, mientras que los metales industriales registraron movimientos mixtos dependiendo del mercado.
El conjunto de estos movimientos refleja un mercado global donde las preocupaciones geopolíticas y la búsqueda de protección de capital por parte de los inversores siguen dominando el comportamiento de los activos reales.







