La concesionaria Barbero Autos fue blanco de dos hechos de inseguridad en apenas ocho días. Su propietario, Roque Barbero, relató en diálogo con Bien Despiertos por Rafaela Noticias TV que los episodios ocurrieron durante la madrugada y que, además del robo, sufrió importantes daños materiales.
El primer hecho se registró el martes pasado a las 3:20 de la madrugada. Según explicó, dos personas violentaron la puerta principal y sustrajeron una motocicleta que se encontraba en exhibición. “Nunca, en treinta años, habíamos tenido problemas”, señaló. La moto fue hallada horas más tarde en barrio Malvinas, abandonada y con faltantes de piezas. “La encontramos nosotros, no la policía”, afirmó.
El segundo episodio ocurrió este martes, alrededor de las 6:20. Nuevamente forzaron la puerta de ingreso. En esta oportunidad intentaron llevarse una motocicleta Twister 300, pero no lo lograron porque estaba trabada y sin llave. Sin embargo, rompieron la puerta de una oficina y sustrajeron una suma menor de dinero. “Es más lo que rompen que lo que se llevan”, lamentó Barbero.
El comerciante cuestionó la demora en la respuesta policial. Indicó que tras el llamado al 911 debió esperar alrededor de una hora y media para la llegada de efectivos. También manifestó su preocupación por la falta de personal en las dependencias: “Fui a la Comisaría Segunda y había dos policías. Así es imposible cubrir un barrio”.
Barbero sostuvo que la situación de inseguridad afecta a distintos comercios de la zona. Comentó que un vecino intentó ser asaltado días atrás y que otros locales también sufren daños en vidrieras, aun cuando no logran concretar robos por la activación de alarmas.
En cuanto a los autores, explicó que cuentan con cámaras de seguridad, pero que los delincuentes actúan encapuchados y evitan mostrar el rostro. “Me dijeron que más o menos estarían identificados, pero hasta ahora nadie me llamó”, expresó.
Frente a lo ocurrido, decidió retirar las motocicletas de la vidriera y dejar de aceptar motos como parte de pago para evitar nuevos intentos de robo. “No sé qué vamos a hacer. Reforzamos la puerta, pero van a terminar rompiendo el vidrio. Siempre entran de alguna manera”, señaló.
El comerciante, que trabaja en el lugar desde 1997, aseguró que más allá del perjuicio económico, la reiteración de los hechos genera incertidumbre y desgaste. “Recuperé la moto el miércoles y este martes llegué y estaba todo roto otra vez. Todo eso hay que reponerlo”, concluyó.





