La cancha de bochas se llenó de voces, indicaciones y aplausos. No hizo falta la vista: alcanzaron el oído, la confianza y el compañerismo. En barrio 9 de Julio se disputó un torneo interprovincial de bochas para personas ciegas y disminuidas visuales, una propuesta que volvió a poner en el centro al deporte como herramienta de inclusión.
El organizador Carlos Argüello explicó que el campeonato fue posible “con la ayuda de mucha gente” y que la idea es sostener un espacio que históricamente existió en la ciudad. “Es un campeonato interprovincial para personas no videntes y disminuidos visuales… estamos aquí tratando de que el ciego practique un deporte”, señaló.
Argüello, que además es guía, remarcó que el motor principal es humano: “Hay que tener ganas y amor por enseñarles a ellos o ayudarlos a jugar a las bochas”. Y destacó la convocatoria federal, con jugadores llegados desde Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y otros puntos del país.

En el plano técnico, el juez Hernán Bravo detalló cómo se adapta el juego: “Se manejan con un guía que los ubica dentro de la cancha, les dice a cuántos metros está el bochín. Eso les da una orientación”. En cuanto a la reglamentación, aclaró que “es el mismo de la Confederación Argentina, para todos. La única diferencia es que el no vidente no bocha fuerte, es todo de arrime”.
Además, subrayó el crecimiento de la disciplina: “Argentina ha mejorado muchísimo. Tenemos campeones mundiales y se está haciendo mucho hincapié en la juventud, en incluirlos en un deporte sano”
Entre los protagonistas estuvo el cordobés Carlos Fassi, quien contó su historia de superación. “Hace cuatro años quedé ciego y enseguida empecé a jugar. Las bochas son mi pasión”, relató. Con décadas en el deporte —“empecé a los 11 años y jugué hasta los 62 en primera categoría”— encontró en esta nueva etapa una comunidad que lo sostiene: “Esto es una familia”.

A su lado estuvo su hijo y guía, Diego Fassi, quien explicó cómo el deporte también fortaleció el vínculo entre ambos. “Cuando me dice que tiene un torneo, dejo todo y voy. Este deporte nos unió mucho”, aseguró. Y resaltó el clima que se vive en cada encuentro: “Acá ganás y te felicitan, te aplauden. Es muy lindo el compañerismo”.
Antes de despedirse, Carlos dejó un mensaje para quienes atraviesan la pérdida de la visión: “A todos los ciegos que se quieran sumar, que se agreguen a este grupo. Es hermoso, es una barbaridad y es una familia”.






