Cristina, propietaria del bar y de la fábrica de pastas Martina, tomó la decisión de reducir los horarios de atención de sus locales debido a una situación que, según relata, se volvió insostenible. El cierre anticipado responde a problemas de inseguridad que se registran en la vereda y en el entorno inmediato del comercio.
“Decidimos acortar los horarios de trabajo por el tema de que las veredas se llenan de trapitos, de gente, caras muy raras”, explicó. A esto se suma el ingreso constante de personas al local que, según señala, “no corresponden” y de las cuales “no sabemos de dónde vienen”.
Cristina remarcó que muchas de estas personas no serían de Rafaela. “La mayoría tienen camiseta de Rosario Central, así que yo creo que no es gente de Rafaela”, afirmó.
Convivencia que se rompió tras una orden de desalojo
Según su testimonio, la situación no siempre fue así. En un principio, convivían con varias familias que residían en el lugar lindante al comercio. “Al lado y al principio eran entre 12 o 13 familias, que nosotros con ellos convivíamos. No nos molestábamos, ellos iban y venían, nosotros trabajábamos dentro y todo estaba bien”, recordó.
El conflicto comenzó cuando apareció una orden de desalojo. “Ahí hubo un enfrentamiento, y nosotros quedamos en el medio, porque no tenemos nada que ver en esto”, señaló.
“¿Quién se va a sentar a tomar un café con todo lo que pasa afuera?”
Cristina fue contundente al explicar cómo esta situación impacta directamente en la actividad comercial. “¿Quién se va a bajar a una esquina a tomar un café con todas las caras que hay?”, se preguntó, y agregó que en esa vereda ya se vivieron “varias situaciones de violencia”.
Ante ese escenario, tomó medidas para proteger al personal. “Las chicas tienen orden de que cuando empiezan a ver ese tipo de situación, se cierran los locales y no tenemos que ir”, explicó. Finalmente, decidió reducir de manera permanente el horario: “Ahora tomé la decisión de que se cierre más temprano. Se cierra a las siete de la tarde”.
En el caso de la fábrica de pastas, la actividad continúa con otra modalidad. “Se puede trabajar con el delivery, y también se pueden retirar las pastas en la fábrica que tengo en Avenida Podio”, detalló.
Una inversión grande, sin posibilidad de mudarse
Cristina explicó que la decisión no es sencilla desde lo económico. “Estos dos locales no son míos, yo los alquilo. Costó muchísimo, fue una inversión bastante grande y todavía no se ha recuperado lo que se invirtió”, afirmó.
Por ese motivo, aseguró que trasladarse no es una opción viable en este momento. “No me puedo trasladar, no puedo ir a alquilar en otro lugar o armar todo otra vez”, expresó.
“Los de antes no eran violentos, los de ahora sí”
Consultada sobre la actitud de las personas que hoy ocupan el lugar, fue clara: “Los que estaban antes no, los que están ahora sí. A mí me da bastante miedo”.
Aclaró que dentro del local no se registraron amenazas directas. “A nosotros acá adentro no, a las chicas no. El tema es afuera del local”, remarcó.
El miedo también llevó a suspender actividades nocturnas. “Suspendimos las fiestas de noche. Antes hacíamos cumpleaños, pero en los últimos tuvimos que acompañar a la gente hasta el auto. Eso ya es desgastante”, relató.
Clientes que dejaron de ir y mensajes de disculpas
La situación también se refleja en la pérdida de clientela. “Sí, los clientes se fueron. Me han escrito por mensaje, tengo mensajes de la mayoría de los clientes pidiendo disculpas y preguntando si podíamos alcanzarle las cosas”, contó. Según indicó, quienes más dejaron de concurrir son las personas mayores.
Policía, incertidumbre y miedo
Sobre la intervención policial, Cristina sostuvo que “la policía no puede hacer mucho si no tiene una orden de un juez”. Indicó que actualmente no ha visto menores en el lugar, aunque en otro momento sí los hubo.
También expresó su malestar por lo que considera una cobertura incompleta de la situación. “He visto que en las noticias dicen que se fueron familias, pero no filmaron donde ingresó gente. Gente pesada, caras raras que no vimos nunca”, afirmó.







