Mientras en Rafaela se aguarda la entrada en vigencia de la ordenanza que regula el funcionamiento de las aplicaciones de viajes, como DIDI, desde el sector del transporte – remiseros- critican las condiciones económicas que impone este tipo de plataformas.
La normativa comenzará a aplicarse el 15 de febrero, cuando se cumpla un mes de su promulgación en el Boletín Oficial, plazo que la propia ordenanza establece —dentro de los 30 días hábiles— para que tanto las aplicaciones como los conductores se adecuen a las exigencias locales. En la actualidad, la reglamentación se encuentra siendo analizada en los Juzgados de Faltas y, posteriormente, pasaría a la Fiscalía Municipal.
En paralelo, en la ciudad de Santa Fe, conductores que trabajan con la aplicación Uber realizaron este martes un apagón de la plataforma, como forma de protesta por las bajas tarifas y el aumento de los costos operativos, reclamando mejores condiciones para continuar prestando el servicio.
Remiseros aseguran que la aplicación no es rentable
En este contexto, RAFAELA NOTICIAS dialogó con remiseros locales, quienes expresaron fuertes críticas al esquema de trabajo de las aplicaciones, señalando que los valores que se pagan por viaje resultan “irrisorios” y hacen inviable la actividad.
Según explicaron, con las tarifas actuales no se logra sostener un vehículo, incluso contando con un auto nuevo y con gastos básicos cubiertos. “No le veo mucha vida a este sistema”, resumieron.
Los trabajadores remarcaron que el negocio termina beneficiando principalmente a la aplicación y al pasajero, mientras que el costo recae casi exclusivamente sobre el prestador. Entre los principales gastos mencionaron seguros, combustible, cubiertas, mantenimiento y taller, a lo que se suma, en algunos casos, el pago a choferes.
Indicaron además que las comisiones de las plataformas pueden llegar hasta el 50%, muy por encima de lo que se maneja en el sistema de remises, donde ronda entre el 8% y el 10%. “La ganancia la hace la empresa”, señalaron.
“Sirve solo para volver al centro”
Otro punto que marcaron es que muchos conductores utilizan las aplicaciones de manera ocasional, solo como complemento. “Se toma un viaje largo y después se engancha otro como para volver, pero no es ganancia”, explicaron, aclarando que, de poder elegir, la mayoría trabajaría mayormente con remisería y solo un pequeño porcentaje con aplicaciones.
En esa línea, advirtieron que muchos conductores ingresan al sistema por pocos meses, hasta que hacen los números reales y deciden dejar de trabajar. “Lo único que están haciendo es gastar los autos”, alertaron.
Como ejemplo, compararon valores: un viaje que en remisería puede costar entre 4.500 y 5.000 pesos, mediante aplicación se paga entre 2.800 y 3.000, una diferencia que, aseguran, vuelve imposible cubrir los costos.
Costos en alza y controles pendientes
Los remiseros detallaron que hoy una cubierta económica ronda los 150.000 pesos, un cambio de aceite completo puede superar los 160.000 pesos, y los seguros para transporte de pasajeros oscilan entre 60.000 y 70.000 pesos mensuales, sin contar otros gastos fijos.
En ese marco, también cuestionaron la falta de controles. Si bien la ordenanza ya fue sancionada, señalaron que aún no se observa en la práctica una fiscalización efectiva. “Falta que el Ejecutivo ejecute y salga a controlar”, afirmaron, reclamando igualdad de condiciones y una competencia leal.
Finalmente, pidieron que el Municipio avance con controles para garantizar seguridad a los usuarios y reglas claras para todos los actores del sistema de transporte en la ciudad.







