Para cuando llegue septiembre y la primavera pinte con sus colores la geografía de la ciudad, habrá un movimiento inédito de pasajeros en Rafaela. Desde el 12 de ese mes se disputarán los Juegos Odesur y siendo la ciudad una de las subsedes, delegaciones de toda Lationamérica estarán presentes compitiendo en distintas disciplinas.
El evento tendrá uno de sus puntos de mayor interés en el barrio Malvinas Argentinas. No sólo porque allí estará el estadio cubierto en el que se disputarán varias competencias, sino porque también se está levantando la Villa Deportiva, un complejo de 100 departamentos que albergará a las delegaciones extranjeras. Y todo estará a menos de 300 metros a la redonda de la Terminal de Ómnibus.
Podría decirse que Rafaela está «patas para arriba» pensando en los Juegos Odesur, que han copado toda la agenda pública de la ciudad. Más allá de las obras de infraestructura que transformarán la ciudad, una gran parte de las políticas públicas relacionadas con salud, deporte, educación y acción social tiene un ojo puesto en los Juegos Odesur. Sin embargo, comenzó el 2026 sin novedades respecto al estado ciertamente penoso que ofrece durante los 365 días del año esa vidriera de Rafaela.
Puertas sostenidas con baldes para que no se cierren o se golpeen; frío glaciar en invierno y calor sofocante en verano por falta de climatización en los espacios comunes; baños en mal estado o clausurados; filtraciones por doquier; servicios totalmente insuficientes para las prestaciones modernas; falta de mantenimiento en cuestiones básicas como iluminación y pintura; cero atractivo para los visitantes en cuanto a propuestas comerciales o de entretenimiento. Ese es el panorama que ofrece al visitante la Terminal de Rafaela.
El espacio, se sabe, está concesionado. Los incumplimientos del concesionario son bien probados, pero el concesionario dice que tampoco el municipio hizo su parte, con lo cual cortar la concesión no es tan fácil y tendría consecuencias legales impredecibles. Lo cierto es que ni el gobierno anterior ni la actual gestión municipal pudieron avanzar en algún esquema que lleve a una modernización de la Terminal, o al menos a una adecuación a los tiempos actuales: una recorrida por los pueblos y ciudades de la región que tienen una terminal de ómnibus deja a Rafaela, tercer ciudad de la provincia, en muy mala situación a la hora de las comparaciones, teniendo en cuenta las potencialidades que ofrece.
Desde hace por lo menos seis meses se viene hablando de «conversaciones», «diálogo» y «gestiones» para hacer algo que nunca se hace. Y los plazos corren: por ahora, parece que la bienvenida a los extranjeros que lleguen a Rafaela por colectivo será en una Terminal donde, con suerte, los baños funcionarán más o menos correctamente. Para todo lo demás, mejor salir rápido a la calle…







