Si los números de desempleo (6,2% nacional en el segundo trimestre) no fueron peores a los que mostró el Indec, fue porque en el inicio de la recesión del segundo trimestre hubo parte de la población que -estadísticamente- dejó de participar (dejó de buscar empleo) en el mercado del trabajo. Así, la desocupación relativa a esa cantidad total, se mantuvo baja. La semana que viene habrá nuevos informes del Indec que incidirán en la dinámica de la búsqueda de empleo, en un país con bajos salarios promedio.
El martes se darán a conocer el Estimador mensual de actividad económica (EMAE) y las encuestas a grandes centros de consumo, supermercados y mayoristas. Y el miércoles se conocerán los nuevos datos de pobreza e indigencia, más el índice de salarios de julio, el último previo a la devaluación. Serán indicadores de deterioro que impulsarán a más gente a buscar más trabajo.





