El gobierno de Irán rechazó de forma categórica las afirmaciones de Estados Unidos sobre la existencia de negociaciones en curso para poner fin al conflicto en Medio Oriente, en un contexto marcado por la creciente tensión militar en la región.
Desde Teherán, voceros oficiales aseguraron que no existen conversaciones “ni directas ni indirectas” con Washington, contradiciendo declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien había sugerido avances diplomáticos recientes.
La negativa iraní se produce en paralelo a la difusión de un supuesto plan de paz impulsado por Estados Unidos, que incluiría una serie de condiciones vinculadas al programa nuclear iraní y al control del estratégico estrecho de Ormuz. Sin embargo, autoridades iraníes calificaron la propuesta como inaceptable y descartaron cualquier posibilidad de acuerdo bajo esos términos.
En este escenario, Teherán también expresó preocupación por el aumento de la presencia militar estadounidense en la región. Según fuentes oficiales, Irán sigue de cerca los movimientos de tropas, en particular el despliegue de miles de soldados adicionales en Medio Oriente, lo que considera un factor de mayor inestabilidad.
El conflicto, que se intensificó tras los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel a fines de febrero y la posterior respuesta iraní, mantiene en vilo a la comunidad internacional ante el riesgo de una escalada mayor. Mientras tanto, las señales contradictorias entre discursos políticos y movimientos militares alejan, por ahora, la posibilidad de una salida negociada.




