Durante el año 2025, el Centro de Día (CEDI) llevó adelante el Taller de Entrenamiento Deportivo para adolescentes, una iniciativa orientada al desarrollo integral en una etapa clave de crecimiento. La propuesta se consolidó con éxito, contando con la participación activa de más de 25 jóvenes.
El entrenamiento deportivo fue abordado como una herramienta fundamental para fomentar hábitos saludables, mejorar las capacidades físicas básicas y fortalecer el bienestar general. Además, el taller promovió habilidades sociales y emocionales como el trabajo en equipo, el respeto, la responsabilidad y la construcción de vínculos saludables, consolidándose también como un espacio de contención, recreación e inclusión.
Las actividades se desarrollaron los martes, miércoles y jueves de 17:00 a 18:30, con horarios flexibles para facilitar la asistencia. En una primera etapa se trabajó sobre técnicas y ejercicios básicos, priorizando la correcta ejecución de los movimientos y la adaptación progresiva al entrenamiento. A medida que avanzó el año y se observaron mejoras en el rendimiento y compromiso de los participantes, se incorporaron ejercicios de mayor exigencia.
Dado que la mayoría de los adolescentes practica fútbol, el enfoque estuvo orientado al desarrollo de aspectos específicos de esta disciplina, potenciando la técnica de carrera, la potencia, el trabajo de core, ejercicios de fuerza, pliometría y rutinas de musculación adaptadas a la edad.
La planificación se estructuró en rutinas que se renovaban cada tres meses, con el objetivo de mantener la motivación, ofrecer variedad y favorecer la progresión. Cada encuentro se dividía en dos momentos: una primera parte destinada al trabajo planificado y una segunda instancia recreativa. En el campo de fútbol se organizaban partidos, mientras que en la cancha de vóley se desarrollaban encuentros recreativos tradicionales y, en algunas ocasiones, prácticas de NewCom (vóley adaptado).
Esta dinámica permitió combinar el entrenamiento sistemático con espacios de disfrute, fortaleciendo tanto el compromiso como la participación activa de los adolescentes.
La experiencia dejó un balance altamente positivo, no solo por las mejoras físicas alcanzadas, sino también por la consolidación de un espacio seguro y estimulante que acompañó el crecimiento personal y social de los jóvenes que formaron parte del taller.





