Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, fue señalado durante años como fundador y máximo jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), organización que creció hasta convertirse en una de las más temidas de México por su capacidad de fuego y expansión territorial.
Su nombre volvió al centro de la escena tras conocerse que murió en un enfrentamiento con fuerzas militares en el estado de Jalisco, en un operativo que, según se conoció, contó con apoyo de inteligencia de Estados Unidos.
Oseguera nació en la región de “Tierra Caliente”, en el estado de Michoacán, emigró a Estados Unidos cuando era niño y tenía 59 años.
Su prontuario en territorio estadounidense se remonta a los años 90: en 1994, una corte federal lo condenó por conspiración para distribuir heroína y, tras cumplir la pena, regresó a México.
Ya de vuelta, tuvo un paso breve por la policía en municipios de Jalisco antes de ingresar al mundo narco: primero se vinculó al Cártel del Milenio y, en ese entramado, escaló como parte del brazo armado asociado a figuras que operaban en el occidente del país.
El quiebre llegó con la caída o muerte de capos de la estructura a la que respondía: el Cártel del Milenio se fragmentó en facciones y, según esa línea de investigación, “Los Torcidos” derivaron en lo que terminaría siendo el CJNG, con “El Mencho” como líder.
A partir de allí, el CJNG se expandió desde Jalisco hacia estados vecinos y construyó una red de influencia que abarcó, entre otros, Jalisco, Colima, Michoacán, Guanajuato, Veracruz y Chiapas, con el Pacífico como corredor clave.
En el plano del negocio criminal, la organización fue vinculada al tráfico de cocaína, metanfetamina, heroína y fentanilo, además de extenderse a delitos como extorsión, trata y tráfico de migrantes; también se la señaló por ataques a rivales y presunta violencia contra actores políticos locales.
Con el correr del tiempo, su figura quedó rodeada de mitos y versiones: existieron rumores persistentes sobre su muerte en enfrentamientos previos y hasta especulaciones sobre problemas de salud y tratamientos fuera del radar en la zona de Guadalajara.

Para Estados Unidos, “El Mencho” fue un objetivo prioritario: tenía una recompensa de 15 millones de dólares y que su caída se dio en un contexto de presión política estadounidense para intensificar la ofensiva contra el narcotráfico, especialmente por el impacto del fentanilo.




