El mercado cambiario inició 2026 con movimientos relevantes que reconfiguran el escenario del dólar en la Argentina. El pago de vencimientos de Bonares y Globales por unos 4.200 millones de dólares, junto con nuevas herramientas financieras impulsadas por el Gobierno, generó tensión inicial sobre las reservas del Banco Central (BCRA), aunque parte de ese impacto fue compensado por la reinversión de divisas en el mercado local.
Durante la última semana se concretaron tres medidas clave: un acuerdo de financiamiento tipo REPO con bancos internacionales por 3.000 millones de dólares, un canje de bonos dollar linked que alivió compromisos de corto plazo y el retorno del BCRA a las compras de dólares dentro del esquema de bandas cambiarias.
Bandas cambiarias y menor volatilidad
Tras la suba registrada a comienzos de enero con la puesta en marcha del nuevo régimen cambiario —que ajusta las bandas según la inflación pasada— el dólar mayorista retrocedió gran parte de ese avance en las jornadas siguientes. El incremento del volumen operado, cercano a los 500 millones de dólares diarios, contribuyó a reducir la volatilidad y a estabilizar las cotizaciones.
El esquema actual busca evitar un atraso cambiario, permitiendo que el dólar avance en línea con la inflación sin presionar el techo de las bandas. Sin embargo, la brecha cambiaria, que se mantiene por debajo del 5 por ciento, limita el margen del Banco Central para absorber divisas de manera más agresiva, como ocurrió en 2024.
Reservas, dividendos y mercado financiero
El margen de intervención del BCRA también está condicionado por el tope autoimpuesto para las compras de contado, fijado en torno al 5 por ciento del volumen operado en el Mercado Libre de Cambios. A esto se suma el inicio del giro de dividendos correspondientes a 2025, habilitado al dólar oficial, un factor que contribuye a mantener acotada la brecha.
En este contexto, el contado con liquidación llegó a operar cerca del límite superior de la banda cambiaria, reflejando una demanda firme pero contenida.
Qué anticipan el REM y el dólar futuro
Las expectativas del mercado muestran un sendero de subas moderadas. Los contratos de dólar futuro en A3 Mercados proyectan una cotización cercana a los 1.895 pesos para diciembre de 2026, lo que implicaría un aumento anual del 30 por ciento respecto del cierre de 2025.
En tanto, el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central estima un tipo de cambio oficial de 1.484 pesos para fines de enero, con una suba mensual del 2,5 por ciento, en línea con el ajuste del techo de la banda cambiaria. Para el primer semestre del año, los analistas prevén un incremento acumulado cercano al 11 por ciento.
El foco: reservas y riesgo país
De cara a los próximos meses, los analistas coinciden en que la atención del mercado estará puesta en el ritmo de compras del Banco Central y en la evolución de las reservas netas. La posibilidad de una baja más significativa del riesgo país podría abrir la puerta a futuras renovaciones de deuda en dólares, reduciendo la necesidad de pagos en efectivo.
No obstante, distintos informes advierten que, sin un aumento sostenido de la productividad, será difícil corregir el déficit de cuenta corriente y disminuir la dependencia del financiamiento externo. Las reformas estructurales, por ahora, muestran un impacto limitado en ese frente.
Un dólar contenido, pero bajo vigilancia
En síntesis, el dólar en 2026 seguirá moviéndose dentro de un esquema “encorsetado”, influido por la política de bandas cambiarias, el proceso de desinflación y la estrategia oficial de priorizar la estabilidad monetaria. La variable clave será si el Banco Central logra acumular reservas sin poner en riesgo ese equilibrio, en un contexto donde la tasa de interés vuelve a jugar un rol central como herramienta de ajuste.





