El aumento del precio internacional del petróleo suele generar expectativas de subas inmediatas en los combustibles. Sin embargo, especialistas advierten que la relación entre ambos valores no es directa ni automática.
De acuerdo con un análisis publicado por el portal especializado en energía Surtidores, el traslado de las variaciones del crudo al precio final en las estaciones de servicio “suele ser parcial y gradual”, ya que intervienen distintos factores económicos y regulatorios en la formación del valor final.
En ese marco, el exsecretario de Energía y expresidente de YPF, Daniel Montamat, explicó que la cotización internacional funciona como referencia para el mercado, pero no puede aplicarse de forma lineal en el país.
“Los precios internacionales sirven como guía, pero no se pueden trasladar directamente al mercado argentino”, señaló el especialista, al advertir que existen mecanismos como las retenciones a la exportación que modifican el precio interno del crudo.
Qué parte del precio del combustible depende del crudo
De acuerdo con estudios citados en el informe, el petróleo representa una parte relevante de la estructura de costos, aunque no es el único componente que determina el precio en el surtidor.
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), citado por el portal Surtidores, sostiene que el crudo explica aproximadamente el 40 % del valor final de los combustibles.
Esto implica que, aun cuando el barril internacional experimente fuertes variaciones, el impacto sobre el precio que pagan los consumidores puede ser menor debido a la incidencia de impuestos, costos de refinación, logística y márgenes comerciales.
Montamat ejemplificó esta dinámica al señalar que si el precio del petróleo subiera un 30 % y se mantuviera en ese nivel durante cierto tiempo, el aumento en los combustibles podría ser aproximadamente la mitad una vez considerados los distintos componentes del precio.
El rol de la demanda y las decisiones empresarias
Otro factor que influye en la transmisión del precio internacional al mercado interno es el comportamiento de la demanda.
Según explicó Montamat, las petroleras evalúan el impacto que una suba podría tener sobre el consumo antes de trasladarla completamente al público. En ese sentido, advirtió que “a mayor suba de precios, puede haber menor consumo”, por lo que las empresas analizan cuidadosamente el momento y la magnitud de los ajustes.
De esta forma, las decisiones comerciales y las estrategias de precios también actúan como un amortiguador frente a la volatilidad del mercado internacional.
Tensiones internacionales y presión sobre los costos
El contexto geopolítico también juega un papel relevante en la evolución del precio del petróleo.
El exsecretario de Energía Jorge Lapeña, también citado por Surtidores, explicó que recientes aumentos del crudo estuvieron vinculados a tensiones en zonas estratégicas del comercio energético mundial, como el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una cuarta parte del petróleo que se comercializa globalmente.
Según el especialista, conflictos en esa región pueden provocar subas rápidas en los mercados internacionales y presionar sobre toda la cadena energética.
Primeras señales de aumento en el mercado mayorista
El informe también señala que los incrementos del petróleo comenzaron a reflejarse primero en el mercado mayorista de combustibles.
Empresarios del sector indicaron que algunas petroleras aplicaron aumentos iniciales de entre 2 % y 4 %, seguidos de nuevos ajustes, acumulando en algunos casos subas de entre 7,5 % y 10 % en pocas semanas en las listas de abastecimiento a granel.
Estos movimientos suelen anticipar posibles cambios en el mercado minorista, aunque no necesariamente se trasladan de inmediato a los precios en surtidor.
Un sistema que amortigua la volatilidad internacional
Especialistas coinciden en que Argentina ha aplicado en distintos momentos mecanismos para desacoplar parcialmente los precios internos de los movimientos del mercado internacional.
Uno de los ejemplos fue el llamado “barril criollo”, implementado durante la pandemia, que fijó un precio sostén para el petróleo producido localmente con el objetivo de estabilizar el sector energético.
En ese contexto, el precio del petróleo continúa siendo un factor determinante en la estructura de costos de los combustibles, aunque su impacto final depende de una combinación de variables económicas, fiscales y comerciales que terminan definiendo el valor que pagan los consumidores.






