El recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente empieza a generar señales de alerta en los mercados internacionales y podría tener consecuencias directas para la Argentina. Así lo advirtió el economista Matías Batistta, quien explicó que la tensión global podría alterar la hoja de ruta de la Reserva Federal de Estados Unidos respecto a las tasas de interés.
Según detalló, si la escalada bélica presiona sobre los precios internacionales —especialmente la energía— la autoridad monetaria norteamericana podría postergar las bajas de tasas previstas para este año o incluso verse obligada a incrementarlas. Este escenario complicaría las aspiraciones argentinas de volver a financiarse en los mercados internacionales y encarar procesos de reestructuración o colocación de deuda.
Batistta recordó que los conflictos prolongados suelen tener efectos más duraderos de lo previsto, como ocurrió con la guerra entre Rusia y Ucrania iniciada en 2022. “Cuando arrancó se pensaba que duraría un mes y ya lleva años”, señaló, marcando que la incertidumbre global puede convertirse en un factor estructural.
Uno de los puntos más sensibles es el impacto sobre el precio del petróleo. En las últimas horas, las acciones de YPF mostraron subas, impulsadas por la expectativa de mayores valores internacionales del crudo, lo que beneficiaría la producción en Vaca Muerta.
Sin embargo, el economista advirtió que lo que puede ser positivo para determinados sectores exportadores no necesariamente lo es para el consumidor local. Un petróleo más caro implica aumentos en combustibles, mayores costos logísticos y presión sobre los precios de bienes y servicios.
A esto se suma el cierre del Estrecho de Ormuz, un punto estratégico por donde circula aproximadamente el 20% del comercio mundial de petróleo y gas. La interrupción o demora en ese corredor podría generar problemas de abastecimiento y demoras en cadenas de suministro a nivel global.





