La tercera fue la vencida para el espíritu carnestolendo en la ciudad. Luego de un domingo y un lunes marcados por la inestabilidad climática que obligó a postergar los festejos, el Bulevar Roca se vistió finalmente de gala este martes por la noche. Con una temperatura elevada pero sin amenazas de lluvia, las familias rafaelinas se volcaron masivamente a las calles para disfrutar de una de las celebraciones más esperadas del calendario local.
Ritmo, murgas y el sello del Club Ferro
La organización, que nació del trabajo articulado entre la Municipalidad de Rafaela y el Club Ferrocarril del Estado, permitió que diversas murgas y batucadas locales desplegaran su talento sobre el pavimento. El sonido de los parches y el brillo de los trajes devolvieron la mística de los barrios a una zona que, por unas horas, se transformó en un corsódromo a cielo abierto.
El desfile no solo fue una muestra de destreza escénica, sino también un espacio de encuentro para vecinos que aguardaban con ansias la concreción del evento tras las frustradas jornadas anteriores.




