A dos años de la aprobación del Plan Nacional de Alfabetización, la política logró instalarse como prioridad en la agenda educativa, con más presupuesto, acuerdos federales y capacitación docente. Sin embargo, continúan los desafíos en la implementación, especialmente en la llegada oportuna de libros y en el uso de evaluaciones para mejorar la enseñanza.
Las conclusiones surgen del informe “Alfabetización: ¿Qué pasó y dónde estamos?” elaborado por Argentinos por la Educación. El documento analiza los avances desde que el Consejo Federal de Educación aprobó en 2024 el plan junto con los 24 programas jurisdiccionales.
A nivel nacional, la inversión destinada a alfabetización pasó del 2,4% del gasto educativo en 2024 al 6,4% en 2025, con un incremento real del 152%. Gran parte de los recursos se orientó a ampliar la jornada escolar, comprar libros y fortalecer la formación docente. Durante 2025 se distribuyeron 19,6 millones de ejemplares, aunque la entrega comenzó avanzado el ciclo lectivo.

En las provincias se observan avances en la creación de equipos técnicos y en la definición de lineamientos curriculares. No obstante, la capacitación docente y el acompañamiento a las escuelas presentan desarrollos desiguales.
En materia de evaluación, en 2024 se aplicó la prueba Aprender de alfabetización a estudiantes de tercer grado. Los resultados mostraron que solo el 45% alcanza el nivel esperado de lectura. Al tratarse de una evaluación muestral, no fue posible devolver datos a cada escuela ni medir aún el impacto de las políticas implementadas.
El informe también advierte sobre fuertes diferencias entre jurisdicciones, con mejores desempeños en Formosa, Córdoba y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y mayores rezagos en Chaco, Neuquén y Misiones.
Si bien la alfabetización logró instalarse como política de Estado, especialistas coinciden en que el desafío central sigue siendo transformar estos avances en mejoras concretas y sostenidas en los aprendizajes de los estudiantes.




