La diputada provincial Natalia Armas Belavi expresó su preocupación por la situación de la salud mental dentro de las fuerzas de seguridad y sostuvo que los números oficiales de efectivos bajo tratamiento psicológico o psiquiátrico no reflejan la verdadera magnitud del problema. Según afirmó, existen muchos casos que no están registrados porque los agentes no solicitan carpeta médica, pese a atravesar crisis emocionales.
En ese marco, remarcó que el suicidio dentro de la fuerza “se está volviendo una pandemia” y recordó que solo en lo que va del año ya se registraron cuatro casos. Si bien reconoció que se trata de una problemática multifactorial, cuestionó la falta de respuestas estructurales y advirtió que se trata de una situación que se arrastra desde hace varias gestiones.
También se refirió a las manifestaciones recientes de efectivos policiales en Rosario y Santa Fe, donde móviles hicieron sonar sus sirenas en señal de protesta. Señaló que estas expresiones reflejan “el dolor y el silencio” de una fuerza que no cuenta con gremio ni mecanismos formales para reclamar, y denunció salarios insuficientes, extensas jornadas laborales y gastos que muchas veces deben afrontar los propios policías, como uniformes, combustible o traslados.
Otro de los puntos centrales fue la necesidad de controles continuos de salud mental en el personal policial. La legisladora consideró insuficiente que las evaluaciones se realicen solo al ingreso a la fuerza o al momento de reintegrar el arma tras una licencia médica, y advirtió sobre el riesgo que implica que agentes sin seguimiento psicológico porten armas de fuego.
Finalmente, vinculó la problemática con la falta de personal en la fuerza y el creciente desinterés por ingresar a la carrera policial, debido a la dureza del trabajo y a la baja remuneración. “No es falta de amor al uniforme, es falta de acompañamiento”, concluyó, y reclamó que el Estado aborde la situación con la seriedad que amerita.






