Gladys Ocampo se encuentra apostada en las afueras de la Catedral San Rafael ofreciendo banderitas sublimadas del Papa León XIV. La iniciativa surge a partir de la necesidad de reponer su medio de movilidad. Según explicó, su equipamiento sufrió un daño irreversible durante un traslado en colectivo hacia la provincia de Córdoba: «Mi silla se había quebrado, me la arreglaron. Cuando fui a comprar materia prima para mis trabajos en Córdoba, la rampa del colectivo tuvo un desperfecto… me tiró desde arriba. Quebró de la silla y ya no se puede arreglar más».
Ante la imposibilidad de reparar su unidad actual, la vecina busca adquirir un modelo específico adaptado a sus necesidades. «Tengo que comprarme una silla nueva, pero hay de segunda mano, de la misma marca que yo uso… cuesta 2.300.000 pesos usada y 5 millones nueva. Es una Jeri J3 compacta», detalló Ocampo.
Para alcanzar la suma requerida, elaboró manualmente los productos sublimados que comercializa en la vía pública. «Yo sé sublimar, tengo la plancha de sublimación… aprendí a sublimar en el Teatro Cultural General San Martín. Hice 800 en total banderas para comprarme esa silla usada», indicó sobre la producción artesanal. Las unidades se ofrecen a un valor de 3.000 pesos cada una.
La jornada de venta se extiende durante gran parte del día en el sector céntrico. «Me quedo todo el día, vine a las 8 de la mañana… me voy a quedar hasta las 7 u 8 de la tarde. Traigo agua y como fruta para poder estar todo el día», comentó respecto a su rutina de trabajo. Finalmente, remarcó la importancia de conseguir el equipamiento por sus propios medios: «Es indispensable. Por mi silla yo puedo hacer los sacrificios que sean porque nadie me la va a regalar y está bien que yo me la pueda ganar».
Fuente: Rafaela Noticias






