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Cámara oculta en el baño de un comercio de Rafaela: las empleadas temen que sus hijas hayan sido grabadas y piden celeridad judicial

Tres trabajadoras denunciaron a su empleador en Rafaela después de descubrir un dispositivo que, según relataron, apuntaba al inodoro. Aseguran que quedaron sin trabajo, atraviesan graves consecuencias emocionales y esperan conocer qué pasó

28/10/2026
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La noche en que descubrieron la cámara oculta en el baño del lugar donde trabajaban cambió la vida de tres mujeres. Verónica, Nerina y Leonela contaron a RAFAELA NOTICIAS cómo encontraron el dispositivo, la reacción que tuvo el comerciante cuando le preguntaron por su presencia y la angustia que todavía sienten por no saber qué ocurrió con las imágenes. “Nosotras estamos mal, la estamos pasando mal. Nos quedamos sin trabajo. Se nos vino todo abajo”, resumieron durante la entrevista, en la que reclamaron respuestas de la Justicia y celeridad en las pericias.

El hallazgo durante una noche de lluvia

Todo ocurrió un miércoles por la noche de octubre, mientras las mujeres cumplían sus tareas en el local. Una de ellas pasó detrás de su jefe para preguntarle si necesitaba algo y advirtió en la pantalla de su celular una imagen que le llamó la atención: una mujer en el inodoro. Por la ropa que aparecía en la imagen, sospechó que podía tratarse de ella. De inmediato se lo comentó a una compañera y decidió revisar el baño. Al principio, con la luz encendida, no vio nada fuera de lo común. Pero cuando la apagó y alumbró con su teléfono, detectó un pequeño dispositivo escondido entre las lámparas del techo. Su compañera fue a comprobarlo por sí misma y comenzó a grabar lo que encontraba. Ante la situación, llamó por teléfono a su hermana para pedirle orientación sobre cómo actuar. Según relató, cuando le preguntó al empleador qué era aquel elemento, él respondió que se trataba de un sensor del extractor del baño. Sin embargo, al insistirle sobre quién lo había instalado y cuál era su función, la explicación cambió: primero dijo que no había colocado nada y después sostuvo que el dispositivo podía estar allí desde antes.

La intervención policial y el secuestro de los dispositivos

Las trabajadoras decidieron llamar a la Policía. Según contaron, tres agentes ingresaron al baño y constataron lo que habían encontrado. Luego intervino la Fiscalía y personal de la Policía de Investigaciones (PDI), que realizó el levantamiento del dispositivo. Las mujeres afirmaron que les informaron que se trataba de una cámara con tarjeta de memoria. Además, se secuestró el teléfono celular del comerciante. Hasta el momento de la entrevista, aseguraron que no habían recibido información concluyente sobre el contenido de la memoria ni sobre el resultado de las pericias. También dijeron que la Fiscalía había ordenado abrir el dispositivo para analizarlo. La incertidumbre es uno de los aspectos que más las angustia. No saben desde cuándo habría estado instalada la cámara ni si otras personas fueron filmadas. En particular, temen que sus hijas menores, que también habían utilizado ese baño, puedan aparecer en las imágenes. Una de las mujeres recordó que, en una comunicación posterior al hallazgo, el empleador habría dicho que el dispositivo llevaba una semana instalado. Sin embargo, las trabajadoras sospechan que podría haber estado colocado desde antes. Explicaron que las cámaras del antiguo local habían sido instaladas en enero del año anterior, aunque aclararon que no pudieron comprobar que aquel dispositivo también estuviera allí.

La llamada en la que, aseguran, les ofreció dinero

Al día siguiente del hallazgo, las tres mujeres se desvincularon laboralmente y comenzaron a avanzar con las denuncias con el acompañamiento de una abogada. En ese contexto, una de ellas recibió una llamada desde un número desconocido. Según relató, el comerciante se disculpó y le ofreció dinero. También le habría propuesto quedar a cargo del local, bajo el argumento de que él supuestamente iba a ir preso. La mujer sostuvo que durante esa conversación el empleador reconoció aspectos vinculados con la cámara, aunque dio explicaciones contradictorias. De acuerdo con su testimonio, primero habría justificado la instalación con la acusación de que las empleadas le robaban y después habría hablado de las imágenes que se podían ver en el dispositivo. “Nos ofrecía plata para que no avanzáramos con todo esto”, aseguró. Las trabajadoras afirmaron que rechazaron el ofrecimiento y que luego recibieron otro mensaje con una propuesta similar. También cuestionaron la explicación de que la cámara habría sido colocada para evitar robos. Según dijeron, el dispositivo apuntaba al inodoro y el local ya contaba con cámaras de seguridad en distintos sectores.


“Nos decía que no íbamos a conseguir trabajo en Rafaela”

Las consecuencias, afirmaron, no fueron solamente laborales. Una de las mujeres contó que terminó internada y continúa con tratamiento psiquiátrico. Otra atraviesa ataques de pánico y episodios de nerviosismo. A eso se suma la pérdida del empleo y la preocupación por sostener económicamente a sus familias. Las trabajadoras señalaron que el paso de los días no hizo más que profundizar el impacto de lo ocurrido. Además, denunciaron que durante el tiempo que trabajaron en el comercio vivieron situaciones de maltrato y que el empleador les repetía que, si se iban, no conseguirían trabajo en ningún otro lugar de Rafaela. Según contaron, ese temor influyó para que durante mucho tiempo evitaran hablar. Una de ellas también recordó comentarios que el comerciante hacía sobre la vestimenta de algunas jóvenes que concurrían al local durante la madrugada. Aclaró que, según su relato, esos comentarios no estaban dirigidos directamente hacia ellas.

La preocupación por las menores y el pedido de respuestas

Las tres mujeres también temen que sus hijas menores hayan sido grabadas, ya que, según contaron, las niñas habían utilizado el baño donde encontraron la cámara. “Nos pusimos a pensar que nuestras hijas también fueron al baño”, relató una de ellas. Todavía no saben si las menores aparecen en las imágenes ni si el material pudo haber sido enviado a otras personas. Esa incertidumbre, afirmaron, es una de las principales causas de su angustia. “Que se haga justicia, que se abra, que se sepa qué es lo que hay, qué es lo que se encuentra, qué hizo con las imágenes”, reclamaron. También manifestaron su malestar porque, mientras ellas quedaron sin trabajo y aseguran atravesar uno de los momentos más difíciles de sus vidas, el comercio continúa funcionando. Las trabajadoras dijeron que recibieron muestras de apoyo de muchas personas, aunque también hubo comentarios negativos en redes sociales. Ahora esperan que avance la investigación y que las pericias permitan conocer qué registró el dispositivo y desde cuándo habría estado funcionando.

 

Fuente: Rafaela Noticias

Etiquetas: cámarasDenunciaJusticia
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