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Madre e hija unidas por el mismo drama en el caso Spaggiari: US$ 15.000 que “se volaron, los llevó el viento”

Una jubilada y su hija de Sunchales declararon en el juicio oral por las estafas del grupo Spaggiari tras perder US$ 15.000. Invirtieron para cubrir salud y estudios, pero los ahorros nunca volvieron.

15/10/2026
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“Se volaron, los llevó el viento”. Con esa frase, una jubilada de Sunchales resumió ante el tribunal qué pasó con los US$ 5.000 que había invertido en el grupo Spaggiari. Su hija, que declaró en la misma audiencia, contó una historia similar: junto con su marido había entregado otros US$ 10.000 con la expectativa de recibir intereses mensuales y recuperar el capital al cabo de un año.

Entre ambas inversiones sumaron US$ 15.000. Ninguna de las dos recuperó el dinero, según relataron durante el juicio oral por las presuntas estafas vinculadas al grupo.

“Me contaba como si hubiese ido a un viaje a Disney”

Una docente jubilada de Sunchales contó que en 2021 recibió la visita de un hombre de apellido Ullmann, condenado en la causa, quien le llevó folletos y le habló de los distintos emprendimientos que, según le explicó, formaban parte de los negocios del grupo Spaggiari.


“Me contaba como si hubiese ido a un viaje a Disney”, recordó sobre aquella presentación. Le habló de lotes, fabricación de ladrillos y aberturas, entre otras actividades. La explicación que recibió era que el dinero se destinaba a esos negocios y que, de esa manera, se multiplicaba para generar los intereses que les pagaban a los inversores.

La jubilada decidió entregar US$ 5.000 con la expectativa de obtener un rendimiento mensual del 3%. Su intención era contar con un fondo para afrontar gastos de salud.

Designó a su yerno para cobrar los intereses y, según recordó, recibió algunos pagos. No pudo precisar exactamente cuántos, aunque calculó que habían sido tres o cuatro. Después, las fechas de cobro comenzaron a postergarse.

Primero le dijeron que pagarían en diciembre y luego que debía esperar hasta enero. También se comunicó con un abogado vinculado al grupo, quien, según su relato, le prometió que la situación se resolvería. Pero el dinero nunca volvió.

Cuando le preguntaron concretamente qué había pasado con los US$ 5.000, respondió con una expresión espontánea: “Se volaron, los llevó el viento”.

La pérdida tuvo consecuencias económicas en un momento en el que necesitaba disponer de esos ahorros. Contó que debió afrontar intervenciones para colocarse prótesis en ambas rodillas y en un codo, y que la falta de ese dinero le ocasionó dificultades.

Su testimonio también dejó ver la frustración que le produjo lo ocurrido. Al recordar las explicaciones que había recibido y las promesas que no se cumplieron, manifestó su deseo de que pudiera encontrar una solución, aunque ya habían pasado años desde la inversión.

“¿Tan salada voy a ser? Y sí”

La hija de la jubilada también declaró en el juicio. Contó que ella y su marido viajaron desde Sunchales hasta Rafaela el 2 de enero de 2022 para entregar US$ 10.000. Llegaron a una oficina ubicada sobre bulevar Roca al 600, donde los atendió un hombre llamado Cristian, cuyo apellido dijo no recordar.

Según explicó, les ofrecieron un acuerdo por uno o dos años. La pareja eligió el plazo de un año, durante el cual recibiría intereses mensuales de entre el 2% y el 3%. Por los US$ 10.000 que entregaron, esperaban cobrar US$ 200 por mes y recuperar el capital al finalizar el período.

Antes de firmar, la mujer quiso saber qué pasaría si en algún momento dejaban de pagarles. Según declaró, Cristian le habló de los negocios inmobiliarios y de otros emprendimientos, como la fabricación de ladrillos ecológicos y aberturas. Aquella explicación la dejó tranquila.

La confianza también se había construido a través de conocidos. Según contó, en su entorno había personas que hablaban bien del grupo porque llevaban tiempo colocando sus ahorros sin haber tenido problemas.

La pareja también había recibido referencias de un hombre de apellido Ullmann, quien se ofrecía a viajar hasta sus domicilios para firmar los acuerdos o incluso llevarles los intereses. Sin embargo, decidieron trasladarse personalmente a Rafaela para conocer el lugar.

Cuando le preguntaron en el juicio por qué habían elegido esa alternativa en vez de un banco o una mutual, la mujer fue directa: “Los intereses eran mayores y nos dio mucha seguridad”.

También explicó que ya habían tenido una mala experiencia bancaria y que las referencias de otras personas terminaron de convencerlos. Había quienes llevaban años invirtiendo y habían recuperado el dinero colocado inicialmente. Por eso, pensaban que un plazo de un año no representaba un riesgo demasiado grande.

“Vos decís cuando charlás con tu pareja: ¿qué te puede pasar en un año? Un año no es nada”, recordó. Y agregó: “¿Tan salada voy a ser? Y sí”, al referirse a lo que finalmente les ocurrió.

Las demoras y el dinero que nunca volvió

Durante los primeros meses, el matrimonio recibió los intereses. Sin embargo, alrededor de octubre de 2022 comenzaron las demoras. Según relató la mujer, insistieron varias veces por teléfono y recibieron distintas explicaciones: que estaban de mudanza, que no había sistema y que debían esperar.

En una oportunidad, su marido se reunió con personas vinculadas al grupo y le dijeron que en diciembre les devolverían todo el dinero.

A fines de ese mes recibieron un mensaje para comunicarse con un abogado y avanzar con un reconocimiento de deuda. La pareja decidió no aceptar esa propuesta porque entendía que el plazo acordado para la inversión ya había vencido. Después enviaron dos cartas documento sin obtener respuesta y finalmente realizaron la denuncia. Los US$ 10.000 tampoco fueron restituidos.

La mujer contó que la situación generó una incertidumbre enorme en su familia. Llegó a considerar que su hija regresara de la universidad por las dificultades para afrontar los gastos de alquiler y todo lo que implicaba sostener sus estudios.

También relató las consecuencias que atravesó en su salud. En enero de 2023 sufrió un infarto agudo de miocardio, pese a que, según afirmó, no tenía antecedentes cardiológicos y llevaba una vida saludable. Durante la audiencia vinculó ese episodio con la angustia que le había provocado la pérdida del dinero. Además, dijo que la situación afectó su salud psicológica y psiquiátrica y que debió comenzar a tomar varias pastillas por día.

Las declaraciones de madre e hija mostraron dos historias atravesadas por una misma decisión: confiar sus ahorros a un grupo que les había presentado distintos emprendimientos como respaldo de los rendimientos prometidos. Una buscaba guardar dinero para afrontar problemas de salud; la otra, ayudar a que sus hijas pudieran terminar sus estudios. Ambas terminaron contando ante el tribunal cómo aquellos ahorros, que habían entregado con la expectativa de obtener una solución económica, nunca regresaron.

 

Fuente: Rafaela Noticias

Etiquetas: EstafasGrupo SpaggiariJUICIO ORALSunchalesTribunales
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