Para una docente, la fecha de jubilación no depende únicamente de los cumpleaños y de los años transcurridos desde que comenzó a trabajar. En Santa Fe existe una herramienta que puede adelantar ese momento: el cómputo diferenciado de servicios.
Este mecanismo permite adicionar, por cada cinco años de servicios docentes comprendidos, un año de edad y otro de servicios a efectos previsionales. Su aplicación requiere revisar la trayectoria laboral y ejercer una opción que implica aportes adicionales.
Cómo funciona
Un ejemplo permite entender su alcance: una maestra de 54 años que acredite 30 años de servicios reconocidos frente al grado podría adicionar seis años a su edad y seis a sus servicios. Así, alcanzaría 60 años de edad y 36 años de servicios computables, lo que podría permitirle acceder a la jubilación con el 82%, si reúne las restantes condiciones del régimen aplicable.
Los 54 años corresponden a este ejemplo concreto: no constituyen una edad jubilatoria automática para todas las docentes.
Qué servicios se tienen en cuenta
La clave está en las tareas efectivamente realizadas. Este cómputo comprende los servicios docentes frente directo a alumnos. Los períodos desempeñados en funciones de dirección, secretaría o preceptoría no generan, por esas funciones, el mismo reconocimiento.
Sin embargo, una persona que actualmente ocupa un cargo directivo puede tener períodos anteriores frente al grado que deban analizarse. Por eso, importa reconstruir toda la historia laboral, no solamente observar el cargo que se ocupa al final de la carrera. En profesores, también corresponde revisar las horas cátedra y las condiciones de cada período.
Cuánto cuesta y cómo impacta en el haber
El cómputo requiere aportes adicionales. La opción debe ejercerse mientras la persona se encuentra en actividad; no es una decisión para dejar pendiente hasta después del cese.
Una vez otorgado el beneficio, el saldo adeudado puede descontarse mediante una cuota de hasta el 10% del haber jubilatorio, hasta su cancelación.
Es necesario distinguir el porcentaje de jubilación reconocido del descuento destinado a pagar el cómputo. Si el beneficio corresponde al 82%, la cuota no transforma ese porcentaje en uno menor: reduce temporalmente el importe que se cobra mientras se cancela la deuda.
¿Se puede averiguar antes?
Sí. No hace falta esperar a cumplir 54 años ni estar por dejar el aula para conocer las alternativas.
Revisar anticipadamente las certificaciones de servicios, los cargos, las horas y los períodos trabajados permite estimar qué años podrían reconocerse, cuándo se reunirían los requisitos y cuál sería el costo del cómputo. También permite comparar esa opción con otras posibilidades jubilatorias.
La decisión requiere información concreta: cuánto se adelantaría el acceso, qué haber correspondería y qué descuentos se aplicarían. Con esos datos, cada docente puede planificar su retiro con mayor claridad, antes de que llegue el último día de clases.
Fuente: Rafaela Noticias







