La problemática del deterioro patrimonial e inmobiliario en el macrocentro santafesino vuelve a quedar bajo la lupa pública a partir del crítico estado en que se encuentra una emblemática edificación céntrica. Lo que en su momento fue un distinguido inmueble hoy se ha convertido en una sombría «caries urbana», donde conviven el abandono estructural, la falta de mantenimiento y una severa acumulación de residuos e insalubridad.
Ubicado en un sector neurálgico de la ciudad —en la zona céntrica que abarca intersecciones tradicionales como San Jerónimo y Crespo—, el lugar genera una profunda preocupación no solo por su impacto estético y urbanístico, sino principalmente por los riesgos sanitarios directos que acarrea para quienes transitan y desarrollan actividades diariamente a su alrededor.
Riesgo sanitario y convivencia con plagas
El aspecto más alarmante de la situación radica en su entorno inmediato: en el sector superior y en las proximidades del predio opera un instituto educativo al que concurren decenas de alumnos. Según testimonios difundidos por ediles y miembros de la comunidad educativa, la proliferación de roedores e insectos ha alcanzado niveles críticos. Los propios concurrentes y docentes del establecimiento han manifestado tener que lidiar a diario con la presencia de ratas en espacios comunes y áreas de guardado, una convivencia forzada e inaceptable con vectores de enfermedades.
A este panorama se suma el evidente peligro arquitectónico. La fachada del inmueble muestra desprendimientos, grietas y mampostería visiblemente deteriorada, lo que representa una amenaza constante de derrumbe menor o caída de cascotes sobre la vía pública y las aceras por donde transitan peatones de todas las edades.
Intimaciones, deudas y la vía legal
Frente a la multiplicidad de reclamos por parte de vecinos e instituciones afectadas, desde el Concejo Municipal se impulsaron medidas de intimación formal hacia los propietarios de la firma administradora o titular del inmueble. Además de las deficiencias de higiene y seguridad, sobre la propiedad pesa una abultada deuda acumulada en concepto de Tasas Generales de Inmuebles (TGI) con el Estado Municipal.
El marco normativo local faculta al Ejecutivo santafesino a intimar a los titulares para que procedan al cerramiento, saneamiento, desinfectación y adecuación edilicia. En caso de persistir el incumplimiento, las leyes vigentes contemplan que el Municipio pueda ingresar al recinto mediante el auxilio de la fuerza pública y con la correspondiente orden judicial de allanamiento para ejecutar los trabajos de limpieza con cargo a los dueños.
Mientras avanzan los plazos legales y administrativos, la comunidad del barrio reitera su pedido de una intervención inmediata y definitiva para frenar la degradación de esta esquina y garantizar un entorno seguro y saludable en el corazón de la ciudad.
Fuente: Rafaela Noticias







