En el marco del Día Internacional de Concientización sobre el Desperdicio de Alimentos, la doctora en Ciencias de la Salud y nutricionista Virginia Borga analizó los hábitos cotidianos que contribuyen a que se descarte comida. Explicó que la pérdida de alimentos ocurre antes del consumo, por ejemplo cuando un producto se quema al cocinar o queda olvidado en la heladera, mientras que el desperdicio se produce cuando la comida que podría aprovecharse termina en la basura.
Borga señaló que en Argentina se desperdician alrededor de 38 kilos de alimentos por persona al año y vinculó esta situación con cambios culturales en la manera de consumir. En ese sentido, destacó prácticas como las de generaciones anteriores, que reutilizaban frutas y verduras para preparar compotas, mermeladas u otras comidas. También remarcó la importancia de planificar las compras y revisar qué alimentos hay en la heladera antes de volver al supermercado.
Entre los alimentos que más se descartan mencionó a los cereales, como arroz y fideos, además de frutas y verduras. La especialista recomendó calcular las porciones para evitar cocinar de más: en el caso del arroz, explicó que un pocillo de café por persona puede ser una referencia, ya que el alimento aumenta considerablemente su volumen durante la cocción. También sugirió aprovechar las sobras y transformarlas en nuevas preparaciones en lugar de descartarlas.
Por último, Borga destacó que también es posible reducir el desperdicio fuera del hogar. Recomendó pedir en los restaurantes que preparen para llevar la comida que no se consumió y reutilizarla posteriormente. “Animarse a pedir y llevarse” es, según explicó, una práctica que permite aprovechar los alimentos y evitar que terminen como residuos.
Fuente: Rafaela Noticias







