A la gran mayoría de los miles de rafaelinos que durante dos semanas disputaron de los Juegos Suramericanos 2026 en la subsede Rafaela los sorprendió la magnitud de las obras ejecutadas en el último año. Fue el 12 de mayo de 2925 el día en que operarios de Menara Construcciones ingresaron al predio donde se levantaría el estadio Invencible Rafaela para hacer los primeros movimientos de suelo. El 3 de junio del mismo año se tiró el primer hormigón, para instalar la primera columna que soportaría la estructura del estadio. Y desde allí nadie paró: al final, se trabajó los 7 días de la semana, e incluso durante la noche.
Hubo dos factores que contribuyeron a esa sensación de sorpresa que mostraron los rafaelinos: primero, el hecho de que recién en las últimas semanas previas, cuando se comenzaron a visualizar las infraestructruras deportivas terminadas –primero el Velódromo, luego el Estadio, finalmente las pistas de BMX y skate- se fue consolidando la imagen de la magnitud de lo hecho.
Pero en segundo lugar, y no menos importante, sucedió que mientras cientos de obreros trabajaban contra reloj, la población no podía acceder a la zona de obras. Y fue cuando se abrieron las nuevas calles y avenidas de acceso que los rafaelinos “descubrieron” las obras y su impacto urbanistico, cuyo avance sólo conocían por las imágenes de RAFAELA NOTICIAS que habían ido documentando la transformación mes a mes.
El dato no es menor, porque podría implicar que en algunos momentos haya que interrumpir nuevamente la circulación por las zonas de obras, aunque lógicamente sería mucho menor la molestia que durante los meses anteriores.
Lo que falta
Sin embargo, también los asistentes a los fan fest o a las competencias deportivas también notaron que las máquinas de los obradores en el barrio Malvinas no se movieron. Y que también en el complejo del Velódromo hay cosas por hacer.
En torno al Invencible Rafaela de la avenida 500 Millas no se terminaron completamente las veredas de acceso y de hecho hay muchas losetas por colocar en el lado Sur. Además, faltan otras obras complementarias, senderos de comunicación en el Parque Olímpico –ubicado entre la escuela del barrio y el estadio- y muchos detalles de terminación final.
Además, al estadio todavía hay que colocarle el piso de parquet –que ya está comprado-, ya que el mismo no fue necesario durante la competencia.
El Zorrito y la pileta
En lo que se utilizó como Villa Suramericana, que ahora será un complejo habitacional destinado al sector privado –la inversión en ese lugar y su entorno la lleva adelante una empresa privada perteneciente a la familia Lagrutta-, resta termina la “plaza del Zorrito”, como ya empieza a conocerse al espacio infantil ubicado sobre la esquina de Balcarce e Iturraspe.

La gran atracción de la plazoleta es la escultura del Zorro, que en realidad es un área de juegos infantiles que incluye túneles p ara gatear, texturas para descubrir y paredes para trepar, con rincones para los más chiquitos, toboganes y otros detalles que son del gusto de los niños.
Además, el complejo tendrá una piscina, áreas de estacionamiento y otros aspectos que lo harán más interesante para los inversores.
Todas las obras (salvo las de la urbanización de los departamentos de la Villa), incluso las que todavía faltan terminar en la zona del Velódromo (en el acceso por calle Comtesse desde la colectora y en las áreas de estacionamiento- demandarán unos tres meses y serán finalizadas completamente en diciembre.
Fuente: Rafaela Noticias







