El impactante accidente que sufrió la ciclista uruguaya Mariana García Britos durante la prueba contrarreloj de los Juegos Suramericanos en Rafaela generó distintas imágenes de la caída. La deportista, de 19 años, perdió el control de su bicicleta y terminó impactando contra una de las vallas ubicadas a un costado del circuito.
García Britos fue trasladada a un centro de salud para realizarse estudios y posteriormente recibió el alta médica, luego de que los profesionales descartaran lesiones de gravedad.
A partir de lo ocurrido, Rafaela Noticias consultó a personas vinculadas y con experiencia en el ciclismo para conocer qué pudo haber sucedido desde el punto de vista técnico. Según explicaron, una de las posibilidades es que la corredora haya llevado la cabeza baja durante el desarrollo de la contrarreloj y, al desplazarse hacia uno de los laterales, haya rozado la valla con la bicicleta.
Los especialistas señalaron además que este tipo de estructuras utilizadas en las competencias están diseñadas con una determinada inclinación hacia el interior. El objetivo es evitar que la bicicleta quede trabada ante un contacto y que el ciclista salga despedido de manera más violenta.
En ese sentido, explicaron que las vallas inclinadas funcionan de una manera diferente a aquellas que poseen patas o una estructura que pueda engancharse con la bicicleta. Ante un roce, la inclinación permite que la bicicleta rebote y vuelva hacia el interior del circuito, reduciendo el riesgo de que quede atrapada.

“Si la valla es con patas, la bici se traba y vuela. En cambio, la valla, al ser a 45° como son inclinadas, te hacen rebotar y volver para adentro”, explicó una de las fuentes consultadas por este medio.
También remarcaron que los roces contra este tipo de estructuras no son situaciones extraordinarias dentro del ciclismo de competencia y pueden observarse con frecuencia en carreras profesionales.
Fuente: Rafaela Noticias






