En el marco de una jornada nacional en defensa de la educación pública, la ciencia y el financiamiento universitario, la Universidad Nacional del Litoral (UNL) llevó adelante este martes clases públicas y actividades abiertas a la comunidad. En ese contexto, su rectora, Laura Tarabella, volvió a plantear la preocupación por la situación presupuestaria y salarial que atraviesa el sistema universitario.
Tarabella señaló que, a pocas semanas de cumplirse un año de la sanción de la Ley de Financiamiento Universitario, todavía no se concretó su implementación. A esto sumó el reclamo por el cumplimiento de una medida cautelar judicial vinculada a los artículos de la norma que contemplan la actualización de los salarios de docentes y no docentes y el financiamiento de becas estudiantiles.
Según explicó la rectora, el Gobierno nacional fue intimado nuevamente para informar cómo dará cumplimiento a la cautelar. La respuesta oficial sostuvo que la medida estaba siendo acatada y tomó como referencia el acuerdo salarial alcanzado en junio, que contempló un incremento del 21,3% para docentes y no docentes, además de una actualización del 50% para la Beca Manuel Belgrano.
Sin embargo, desde el Consejo Interuniversitario Nacional consideran que ese cumplimiento es solamente parcial y reclaman que se avance con la implementación completa de la ley. En materia salarial, Tarabella aseguró que el atraso continúa profundizándose: mientras anteriormente la pérdida frente a la inflación se ubicaba entre 26 y 28 puntos, actualmente supera el 30%.
La preocupación por la pérdida de docentes e investigadores
La situación salarial también impacta en la posibilidad de retener profesionales dentro de las universidades. Tarabella explicó que en algunas disciplinas se observa una reducción de las dedicaciones docentes, mientras que otros profesionales directamente buscan oportunidades fuera del país.
Según planteó, quienes permanecen en la universidad muchas veces deben complementar su actividad académica con trabajos vinculados al sector privado. La rectora mencionó especialmente áreas relacionadas con actividades agropecuarias, mineras y energéticas, donde existen mejores oportunidades económicas.
Para Tarabella, el problema no se limita a la cantidad de docentes que integran las universidades. Señaló que, aunque una vacante pueda ser cubierta por otro profesional, la formación de un docente o investigador de calidad requiere años, por lo que la pérdida de recursos humanos puede tener consecuencias a largo plazo.
En ese sentido, destacó el esfuerzo que realizan las universidades para sostener la calidad educativa, generar propuestas innovadoras y acompañar a los estudiantes durante sus trayectorias, pero advirtió que esos objetivos también dependen de contar con profesionales adecuadamente reconocidos y remunerados.
La inteligencia artificial, otro desafío para las universidades
Durante la entrevista, también se refirió al avance de la inteligencia artificial y al impacto que tiene en la educación, la investigación y la gestión universitaria.
La rectora consideró que las universidades no pueden negar la presencia de estas herramientas, sino que deben aprender a convivir con ellas y aprovechar sus posibilidades. En particular, destacó su utilidad para agilizar procesos administrativos, gestionar información y colaborar en la toma de decisiones.
El desafío, según explicó, aparece cuando la inteligencia artificial comienza a intervenir directamente en los procesos de enseñanza y aprendizaje. En ese punto, sostuvo que es necesario fortalecer una mirada crítica y comprender que detrás del desarrollo de estas tecnologías también existen intereses.
Asimismo, defendió además el rol de las humanidades y las ciencias sociales como espacios fundamentales para desarrollar pensamiento crítico y formar ciudadanos capaces de analizar el impacto de las nuevas tecnologías.
«La universidad tiene que estar viva»
Las actividades realizadas este martes en la UNL buscaron llevar el debate universitario al espacio público. Las clases abiertas abordaron problemáticas vinculadas al fenómeno de El Niño y el riesgo hídrico, la salud mental y la educación y evaluación de los aprendizajes.
Para Tarabella, sacar la universidad a la calle es también una manera de mostrar su vínculo con la sociedad y su capacidad para aportar conocimiento frente a los problemas concretos de la comunidad.
En ese sentido, remarcó que, pese al contexto de dificultades presupuestarias y salariales, la universidad debe continuar con sus puertas abiertas y sostener su función educativa, científica y social.
Fuente: Rafaela Noticias






