Cerrar una etapa no siempre es fácil. Aunque muchas veces sabemos que algo ya no nos hace bien o que llegó el momento de cambiar, el miedo a lo desconocido puede convertirse en un obstáculo. En su columna de psicología en Hoy por Hoy, por Mitre Santa Fe, la psicóloga Marcela Dellamea reflexionó sobre este proceso y tomó como disparador el anuncio de Lionel Messi sobre el cierre de su ciclo con la Selección Argentina.
“Tenemos que cerrar etapas, porque al cerrar una puerta se abre otra. Tenemos que dar paso a lo nuevo”, explicó Dellamea.
Según la especialista, una de las primeras señales de que una etapa necesita terminar aparece cuando dejamos de sentirnos cómodos con una situación. También pueden cambiar nuestros intereses, necesidades y prioridades. “Tenemos que ir actualizándonos”, sostuvo, y utilizó una comparación con el mundo tecnológico: “Actualicemos nuestro software”.
El miedo al cambio y a lo desconocido
Uno de los principales motivos por los que cuesta cerrar ciclos es el temor a lo que viene después. “Todo cambio produce incertidumbre y la incertidumbre no nos queda cómoda”, señaló la psicóloga.
Salir de la denominada zona de confort implica abandonar un espacio conocido y enfrentarse a una situación nueva. Sin embargo, Dellamea remarcó que la facilidad para atravesar estos procesos también depende del estilo de personalidad de cada persona.
Además, existen situaciones en las que no somos nosotros quienes elegimos cerrar una etapa. Un divorcio, una desvinculación laboral o el crecimiento de los hijos son algunos ejemplos de cambios que pueden obligarnos a modificar nuestros roles.
Otro aspecto central es la relación entre los roles que ocupamos y nuestra identidad. “Muchas veces nuestra identidad está atravesada por ese rol”, explicó.
En ese sentido, abandonar una determinada actividad o función puede generar la sensación de perder una parte de quienes somos. Por eso, la especialista plantea la importancia de integrar las distintas etapas de nuestra vida: “Todo lo que yo soy, de alguna manera, es también lo que fui”.
El caso de Messi permitió llevar esa reflexión a una dimensión colectiva. Para muchos argentinos, el futbolista representa mucho más que su desempeño deportivo. “Es una figura que nos representa a todos”, sostuvo Dellamea, al referirse al duelo colectivo que puede generar el cierre de su ciclo con la Selección.
Toda pérdida implica un duelo
También explicó que el duelo no aparece únicamente frente a la muerte de un ser querido. “Cada vez que perdemos algo, ya sea un ser querido, un trabajo, el lugar que ocupo, hasta nuestra propia juventud, vamos a tener ese sentimiento de duelo”, indicó.
En ese proceso pueden aparecer distintas etapas: la negación, la negociación, la aceptación y finalmente el aprendizaje. El objetivo, explicó, es poder integrar aquello que fuimos con la nueva realidad: “Lo que fui con esa presencia y lo que soy ahora con esa ausencia”.
Cerrar una etapa también implica preguntarse qué hacer después. Dellamea destacó la importancia de prepararse para la nueva situación y encontrar nuevos intereses y sentidos.
Puso como ejemplo la jubilación: terminar la vida laboral implica necesariamente pensar cómo se ocupará el tiempo y qué nuevas actividades pueden generar disfrute y bienestar.
Fuente: Rafaela Noticias







