Matías Vargas quedó en prisión preventiva acusado de haber asesinado a puñaladas a su tío Nicolás Pérez. El juez Gustavo Bumaguin consideró muy alta la probabilidad de que haya sido el autor y valoró su comportamiento inmediatamente después del ataque.
Matías Ezequiel Vargas quedó en prisión preventiva acusado de haber matado a puñaladas a su propio tío, Nicolás Ezequiel Pérez, durante un violento episodio ocurrido el 21 de agosto.
La decisión fue tomada por el juez Gustavo Bumaguin, quien consideró que, en esta etapa de la investigación, existe una probabilidad muy alta de que Vargas haya sido el autor del homicidio. La Fiscalía había solicitado que permaneciera detenido durante el proceso, mientras que la defensa había pedido su libertad y planteado que el crimen pudo haber sido cometido por otra persona.
Según la acusación, Pérez ingresó a una vivienda donde se encontraba Vargas junto a otras personas. Allí se produjo una agresión física y, en medio del episodio, Vargas habría tomado un cuchillo y le habría provocado una profunda herida en la zona de la axila izquierda.
La lesión atravesó la pared torácica, la pleura, el pulmón y el pericardio hasta alcanzar el corazón, provocándole un shock hemorrágico que terminó con su vida pocos minutos después.
Una mujer lo habría visto con el cuchillo
Uno de los elementos centrales considerados por el juez fue el relato de una mujer que se encontraba dentro de la vivienda al momento del ataque.
La testigo aseguró haber visto a Vargas con un cuchillo de importantes dimensiones en una de sus manos mientras otro joven golpeaba a Pérez. Si bien explicó que no pudo observar exactamente el momento en que la hoja ingresó al cuerpo porque Vargas estaba de espaldas, sí vio el cuchillo, observó inmediatamente una gran cantidad de sangre y escuchó al acusado decirle al otro agresor que ya le había pegado.
Ese relato fue considerado especialmente relevante por Bumaguin, quien destacó que la mujer no intentó describir algo que no había podido observar directamente y que su declaración presentaba coherencia tanto interna como con otros elementos incorporados a la causa.
Además, fue encontrado en la cocina un cuchillo que, según los estudios realizados, tenía una hoja de aproximadamente 20,5 centímetros, compatible con las características de la lesión mortal.
También se secuestró ropa deportiva azul con aparentes manchas de sangre, compatible con la vestimenta que, según los testimonios, llevaba Vargas durante el episodio.
La defensa apuntó contra otro hombre
Durante la audiencia, la defensa sostuvo que la investigación debía poner el foco en otro de los hombres que se encontraba en el lugar.
El abogado Juan Bautista Degiovanni cuestionó principalmente la identificación realizada por los testigos y planteó que un hombre observado en las inmediaciones de la vivienda había tenido una actitud intimidatoria hacia Pérez antes de que ingresara al domicilio.
La defensa también puso en duda los testimonios incorporados posteriormente a la investigación y remarcó que Vargas no tenía antecedentes penales.
Sin embargo, para el juez, esos elementos no alcanzaron para desplazar la hipótesis fiscal. Bumaguin sostuvo que los relatos que apuntaban hacia otra persona no provenían de testigos directos del homicidio y que no existía, hasta el momento, una conexión concreta entre aquellas situaciones previas y la puñalada que terminó con la vida de Pérez.
El cambio de ropa y la salida de la casa
Uno de los aspectos que más peso tuvo al momento de analizar los riesgos procesales fue lo ocurrido inmediatamente después del ataque.
Según la investigación, Vargas se cambió la ropa que llevaba puesta y abandonó el lugar. Para el juez, ese comportamiento tuvo relevancia al analizar el riesgo de entorpecimiento de la investigación y también su posible intención de evitar ser localizado inmediatamente después del homicidio.
La Fiscalía había señalado que, tras el ataque, Vargas dejó la vivienda luego de cambiarse de ropa. Para Bumaguin, ese comportamiento no podía ser considerado un dato menor dentro del análisis de los riesgos procesales.
El juez también tuvo en cuenta la gravedad del delito atribuido, el uso de un arma blanca, la expectativa de una pena efectiva y la falta de una situación laboral y habitacional suficientemente estable.
Si bien Vargas se presentó voluntariamente ante las autoridades esa misma tarde acompañado por sus abogados, Bumaguin entendió que esa circunstancia no alcanzaba para neutralizar los riesgos advertidos.
Prisión preventiva
La defensa había propuesto medidas alternativas, entre ellas fijar domicilio, presentarse periódicamente ante una dependencia policial y evitar cualquier contacto con testigos o personas vinculadas a la causa.
El juez consideró que esas medidas no resultaban suficientes y resolvió dictar la prisión preventiva de Matías Ezequiel Vargas.
De esta manera, el joven continuará detenido mientras avanza la investigación por el homicidio de su tío, Nicolás Pérez.
Durante la audiencia también habló la madre de la víctima, quien pidió justicia y sostuvo que estaba convencida de la responsabilidad de Vargas. Sus palabras fueron expresadas como una posición de la familia y no constituyeron un elemento probatorio de la causa.
La investigación continúa y todavía resta avanzar sobre distintos elementos antes de determinar la responsabilidad penal definitiva, que deberá ser resuelta en las etapas posteriores del proceso.
Fuente: Rafaela Noticias







