Evelin Bauer Pegoraro tenía 21 años cuando un allanamiento en su vivienda modificó la vida que conocía hasta ese momento. Durante el procedimiento, en el que su padre de crianza fue detenido, recibió por primera vez información que ponía en duda su origen familiar: le comunicaron que existía la sospecha de que era hija de personas desaparecidas.
Hasta entonces, no había tenido indicios que la llevaran a cuestionar su identidad. Había crecido junto a su familia de crianza y, según relató, incluso tenía un gran parecido físico con su madre de crianza.
Con el paso de los años, aquella experiencia derivó en un proceso personal y judicial que incluyó un pedido para realizar un examen de ADN, pero bajo una condición que para ella era central: conocer su origen biológico sin que sus resultados fueran utilizados en la causa contra quien había ejercido como su padre.
Su historia quedó plasmada en el libro “¿Quién está ahí?”, una obra en la que aborda su identidad, las distintas etapas que atravesó y el proceso que le permitió vincularse con su familia biológica.
El día que cambió su historia
Bauer Pegoraro recordó que todo comenzó con un allanamiento en el departamento donde vivía junto a sus padres de crianza. Era la hora de la siesta y, según contó, la presencia de numerosas personas revisando sus pertenencias generó en ella una fuerte sensación de invasión.
“Tocan el timbre y es un allanamiento donde se llevaban detenido a mi papá”. En ese momento, su principal preocupación estaba relacionada con la detención de su padre, una persona mayor que tenía distintos problemas de salud. Mientras se desarrollaba el procedimiento, algunas personas comenzaron a informarle sobre la sospecha de que era hija de desaparecidos.
Sin embargo, explicó que en ese instante no podía dimensionar el alcance de esa información. “Yo estaba viviendo un proceso en el que se estaban llevando detenido a mi papá, por lo cual todo el resto de las situaciones eran anecdóticas en ese momento”.
Una vez concretada la detención, comenzó otro proceso. Fue convocada a Buenos Aires y se le informó que debía realizarse un examen de sangre. Como ya era mayor de edad, decidió recurrir a un abogado y plantear judicialmente su propia posición.

Conocer su origen sin ser utilizada en una causa
La intención de Bauer Pegoraro era poder acceder a su identidad biológica y establecer un vínculo con su familia de origen, pero sin que el análisis de ADN fuera utilizado como elemento contra su padre de crianza. “Quería yo conocer mi origen biológico, por supuesto, pero que no se me use a mí”.
Según explicó, su padre de crianza reconoció que ella no era su hija biológica y asumió su responsabilidad por haberla registrado legalmente como tal. Frente a esa situación, ella buscó diferenciar su derecho a conocer su origen de la causa judicial que involucraba a quien había ejercido como su padre.
En ese contexto, también habló de las distintas dimensiones que atravesaron su historia y sostuvo que se trató de una situación en la que existieron distintos dolores y pérdidas. “La realidad es que somos todos víctimas”.
Bauer Pegoraro explicó que había nacido en la ESMA y que había sido separada de su madre biológica. Al mismo tiempo, destacó que su familia de crianza le brindó educación y afecto.
Un caso que llegó a la Corte Suprema
El proceso que atravesó también tuvo una dimensión judicial y mediática. Su caso fue difundido públicamente y, según relató, la exposición fue parte de una decisión que tomó para poder explicar que detrás del expediente existía una persona.
“Necesito hablar, poner mi cara, poner mi voz, que las personas entiendan que no son papeles, que no es un número, que no es una causa judicial”.
La mujer contó que durante ese período vivió durante mucho tiempo en un estado de alerta y con temor ante la posibilidad de que se cumpliera una orden judicial para trasladarla por la fuerza.
Finalmente, la Corte Suprema estableció que no podían realizarle el examen de sangre, una resolución que, según relató, marcó una instancia importante dentro del proceso judicial.
La exposición pública también le permitió entrar en contacto con otras personas que se acercaban para compartir experiencias familiares vinculadas con la historia reciente del país.

La maternidad y el inicio del libro
Bauer Pegoraro es madre de dos hijos y señaló que ellos fueron el motivo por el que comenzó a escribir el libro.
El nacimiento de su primera hija y posteriormente de su hijo, explicó, coincidió con un proceso personal en el que comenzó a recuperar su confianza en la vida y a trabajar sobre las heridas que había atravesado.
“La motivación a empezar a trabajar con mis heridas fue lo que me llevó con el tiempo a estudiar asesoramiento”.
Actualmente se dedica a acompañar procesos de crisis de otras personas. Según explicó, parte de esa decisión estuvo vinculada con las experiencias que atravesó y con los encuentros que tuvo con personas que se acercaban a contarle sus propias historias.
“¿Quién está ahí?”: una pregunta sobre la identidad
El título de su libro está relacionado con una pregunta que, según explicó, no apunta solamente a conocer quiénes fueron sus padres o cuál es su origen, sino a indagar en su propia identidad. “La realidad es que tiene que ver más con quién está adentro mío”.
Bauer Pegoraro planteó que las personas atraviesan distintas versiones de sí mismas de acuerdo con los espacios y roles que ocupan y que su propio proceso estuvo relacionado con integrar esas diferentes partes.
En ese sentido, explicó que la identidad no necesariamente tiene que estar asociada a una única versión fija de una persona. “Es una pregunta que te permite que la respuesta sea abierta”.
Para la autora, esa posibilidad de integrar distintas facetas de una misma persona fue parte del proceso que le permitió atravesar su propia historia.
El reencuentro con su familia biológica
El vínculo con su familia biológica no se produjo de manera inmediata. Bauer Pegoraro contó que necesitó tiempo para poder acercarse nuevamente a esa parte de su historia.
Explicó que durante años había mantenido ese dolor apartado y que, a partir de su formación en counseling, pudo comenzar a abordar ese espacio. “Me llevó mucho tiempo reencontrarme con mi familia biológica porque había quedado muy lastimada, muy herida”.
Con el tiempo logró establecer un vínculo cercano con sus familiares biológicos y también mantener su relación con su familia de crianza.
Actualmente define esa realidad como una familia extendida, en la que ambos vínculos forman parte de su vida. “Tengo un vínculo muy amoroso y hoy cercano con mi familia biológica y también con mi familia de crianza”.
Su experiencia quedó reunida en “¿Quién está ahí?”, el libro en el que Evelin Bauer Pegoraro relata el proceso que comenzó a los 21 años, cuando un allanamiento y una pregunta sobre su origen transformaron la historia que hasta entonces conocía sobre sí misma.
Fuente: Rafaela Noticias







