Natalia Vera tuvo un cierre soñado en la Copa Argentina UCI que se desarrolló en el nuevo velódromo de Rafaela. La ciclista santiagueña, radicada desde hace años en la ciudad, consiguió dos medallas y dos títulos en una competencia que además significó una experiencia especial por tratarse de la inauguración deportiva de la flamante pista.
“Cerrar este campeonato fue hermoso, con estas dos medallas, dos títulos hermosos, y nada, inaugurar una pista como la que tenemos en casa, la verdad, un privilegio”, expresó Vera luego de su participación.
La deportista lleva buena parte de su vida vinculada al ciclismo y mantiene un fuerte lazo tanto con Santiago del Estero como con Rafaela. En ese sentido, reconoció la importancia que tuvo para su carrera haber llegado a la ciudad y haber conocido a Daniel Capella, quien fue una figura fundamental en sus comienzos. “Hoy puedo decir que va la mitad de mi vida siendo deportista, siendo ciclista, y nada, más que orgullosa de representar a la selección argentina, representar a dos ciudades, dos provincias”, manifestó.
Vera también valoró especialmente el acompañamiento que recibió durante la competencia por parte de familiares, amigos y personas que forman parte de su historia deportiva en Rafaela. Entre ellos, destacó a su padre, quien continúa acompañándola a pesar del paso de los años. “Mi papá es una persona que lo valoro muchísimo porque está siempre. Es la persona que me acompañó durante mi carrera deportiva y lo sigue haciendo aunque yo esté un poco más grande ahora”, contó.
Con emoción, agregó: “El amor que le tengo y que me tiene es incondicional. Por ahí con una mirada o con un abrazo nos decimos tantas cosas que a mí me llena de orgullo y me siento muy contenta de que hoy esté acá”.
Medallas con historia
Al hablar sobre a quién dedica cada uno de sus logros, Vera eligió en primer lugar a aquella niña que comenzó a transitar el camino del ciclismo y que tuvo que atravesar diferentes momentos para llegar hasta el presente.
“Primero que nada a la pequeña Natalia que hizo mucho esfuerzo por estar acá, de haber pasado tantas cosas lindas y feas”, sostuvo. Y agregó: “El deporte es hermoso, pero para estar acá y ganar una medalla pasamos por muchas cosas”.
También dedicó sus títulos a su familia y a quienes estuvieron presentes a lo largo de su trayectoria. “Tengo la mejor familia que me pudo haber tocado, y la segunda familia del Club Ciclista que me acompañaron durante mis inicios en Rafaela”, destacó.
Un velódromo que mira al futuro
Para Vera, competir en el nuevo velódromo de Rafaela tuvo además un significado particular por la cercanía con su hogar y con el Club Ciclista, institución que fue parte de sus primeros años en la disciplina.
“Estar a 10 cuadras de mi casa, que es el Club Ciclista, y tener este hermoso velódromo para terminar nuestra preparación para los próximos Juegos, es hermoso”, señaló.
Fuente: Rafaela Noticias







