La demanda de asistencia alimentaria crece en barrio Barranquitas. Según explicó Rita Krohling, presidenta de la Comisión Vecinal, al servicio que funciona en la sede concurren actualmente unas 480 personas y cada semana se incorporan entre tres y cuatro nuevas familias. Además, destacó un cambio en el perfil de quienes buscan ayuda: cada vez son más los hombres que recurren a las viandas ante la falta de trabajo.
Krohling habló con RAFAELA NOTICIAS y explicó que el comedor funciona desde hace aproximadamente 10 años en la Vecinal Barranquitas y que actualmente está integrado al sistema de asistencia alimentaria municipal. Siete mujeres trabajan en la entrega de los alimentos, que se realiza los lunes, miércoles y viernes.
«Estamos en alrededor de 480 personas, con una entrega de entre 1.300 y 1.500 raciones para todas estas personas», explicó.
Las familias reciben los alimentos sin preparar, para que puedan elaborar las comidas en sus propios hogares. La mercadería llega a través del sistema municipal y la cantidad de raciones se determina a partir de la información presentada por cada familia.
«Las viandas no son preparadas acá, todo en seco lo llevan para que la familia se cocine en su propia casa para sus hijos. Nosotros lo que queremos lograr es esa familia unida, que se sienten en la mesa y que tengan su plato de comida», señaló Krohling.
Entre los productos que reciben se encuentran pollo o carne, arroz, puré, cebolla, papas, frutas y leche para los niños.

Cada semana se incorporan nuevas familias
Uno de los datos que más preocupa a la comisión es el crecimiento de la demanda. Según explicó Krohling, la mayoría de las familias que concurren son del propio barrio, aunque también llegan personas derivadas desde sectores cercanos como Güemes y San José.
«Siempre son las mismas familias y se amplían. Hoy, por ejemplo, hemos recibido tres familias nuevas que están entrando. Yo calculo que por semana estamos entrando entre tres, cuatro familias de grupos nuevos, en estos momentos, en esta situación en que estamos», afirmó.
La presidenta de la Vecinal explicó que el aumento de la demanda se hace especialmente visible cuando las condiciones climáticas dificultan las actividades laborales informales que sostienen a muchas familias del sector.
«El barrio es muy necesitado de alimentación. Estamos hablando de un barrio donde hay muchas criaturas, muchos chicos. Entonces vemos que cada día se va sumando más gente», sostuvo.
Según relató, buena parte de los hombres del barrio realizan trabajos como corte de pasto, pintura o tareas de albañilería. Cuando esas actividades escasean, las familias tienen mayores dificultades para sostener la alimentación.
«Cuando ese trabajo escasea por el problema climático o porque el patrón no tiene en ese momento, terminan acá, el grupo familiar termina acá», explicó.
Cada vez más hombres recurren a las viandas
Otro de los cambios que observó Krohling durante este año es el aumento de hombres entre quienes concurren a buscar asistencia alimentaria.
«Este año se vio el aumento de hombres. Antes eran mamás de grupos familiares que venían, las madres, mamá e hijo eran la prioridad. Ahora tenemos muchos hombres que no logran tener trabajo», señaló.
La presidenta de la Vecinal vinculó esta situación directamente con la falta de ingresos. «Al no haber trabajo no hay oportunidad de comprar mercadería, no se puede sostener el plato en la mesa y entonces comienzan a entrar en las viandas», afirmó.
También señaló que entre quienes necesitan asistencia hay una cantidad importante de adultos mayores que cobran la jubilación mínima y tienen dificultades para cubrir simultáneamente sus gastos de alimentación y medicamentos.
«Estamos teniendo mucha gente mayor que cobra la jubilación mínima, no llega. Si se alimentan no compran el remedio», explicó. Según sostuvo, la asistencia alimentaria representa para muchos de ellos una ayuda, aunque consideró que se trata de una porción mínima frente a las necesidades existentes.

Una ayuda que también alcanza a situaciones de emergencia
Además del servicio alimentario, la Comisión Vecinal intenta responder a situaciones puntuales de familias que atraviesan emergencias. Krohling contó que recientemente la comisión utilizó recursos propios para comprar un bolsón de pañales para un niño que los necesitaba.
«El dinero que entra por los alquileres y todo es de todos los vecinos, pertenece a los vecinos. Está bien que arreglemos las vecinales, pero también una mano para los vecinos hay que dar», explicó.
En ese sentido, recordó que el mes anterior también habían destinado recursos para comprar calzado para una familia. La presidenta aclaró que se trata de ayudas puntuales, ya que los recursos de la institución son limitados, pero aseguró que cuando detectan una situación de emergencia intentan intervenir.
La situación de los alimentos y las familias
Krohling también reconoció que existen casos en los que los alimentos entregados terminan siendo comercializados. «Sabemos que pasa acá y pasa también con algunos bolsones que entregan en otros lados municipales», señaló.
Sin embargo, sostuvo que se trata de situaciones puntuales y que la mayoría de las familias necesita y consume la asistencia recibida.
La comisión vecinal también destacó el trabajo de distintas organizaciones del barrio que acompañan a los niños y adolescentes. Entre ellas mencionó la escuela de fútbol y otros espacios deportivos y comunitarios que funcionan como redes de contención.
«Tenemos en el barrio muchas organizaciones que ayudan a los niños. Gracias a Dios, Barranquitas es una de las cualidades que tiene: muchos grupos, organizaciones para enseñarles, escuelas, diferentes deportes. Estamos tirando muchas redes como para unirnos y enfrentar estos problemas de alimentación», expresó.
También trabajan para mejorar la limpieza del barrio
Durante la entrevista, Krohling también se refirió al trabajo de limpieza que se viene realizando en Barranquitas. Explicó que la Municipalidad incorporó un grupo de trabajo que comenzó a intervenir en distintos sectores donde se acumulaban residuos.
«Cuando empecé hace tres meses con mi mandato, la Municipalidad me ha dado el grupo ABA, que barre las calles, porque teníamos siete grupos de basurales dentro del barrio. Hoy hemos logrado llevarlo a tres o cuatro sectores de basura importantes que estamos limpiando», explicó.
Sin embargo, señaló que el problema vuelve a aparecer cuando algunos vecinos arrojan nuevamente residuos en lugares donde ya fueron limpiados.
«Terminamos de limpiar y el vecino concurre de nuevo y vuelve a tirar la basura», sostuvo.
El grupo está integrado actualmente por diez personas, ocho mujeres y dos hombres. Krohling pidió especialmente colaboración y respeto hacia quienes realizan las tareas de limpieza.
«Nosotros lo que pedimos es que el vecino ponga sus residuos en sus lugares correspondientes. Tengo la suerte de decir que los basureros están pasando, se recolecta toda la basura, las hojas también se juntan, barremos calles, juntamos vidrio», explicó.
Finalmente, remarcó que el objetivo es que el trabajo conjunto entre la comisión, el Municipio y los vecinos permita mejorar las condiciones del barrio.
«Realmente tenemos que pedir al vecino que ponga su basura a la noche donde corresponde y entonces tendríamos un barrio más limpio», concluyó.
Fuente: Rafaela Noticias







