La Federación Industrial de Santa Fe (FISFE) encendió una nueva señal de alarma sobre la situación económica que atraviesa el sector manufacturero provincial. Durante una reunión de su Consejo Directivo realizada en Rafaela, dirigentes industriales denunciaron la pérdida de 358 industrias y más de 8.000 puestos de trabajo en los últimos dos años y medio.
El encuentro se desarrolló en la sede del Centro Comercial e Industrial de Rafaela y la Región (CCIRR), donde empresarios y representantes de distintas cámaras analizaron el escenario actual de la actividad productiva santafesina. Allí, el presidente de FISFE, Javier Martín, sostuvo que, pese al ordenamiento de variables macroeconómicas, “la economía real no está traccionando” y aseguró que numerosos sectores industriales continúan en crisis.
Según detallaron desde la entidad, ramas vinculadas al consumo interno y a la construcción arrastran varios años de retracción, con fábricas operando muy por debajo de su capacidad instalada. En algunos casos, indicaron, el nivel de utilización apenas alcanza el 40%, afectando seriamente la sustentabilidad financiera de las empresas.
Los industriales también apuntaron contra el aumento de costos logísticos, la presión tributaria y las dificultades de acceso al crédito. En ese sentido, reclamaron la implementación de una política industrial nacional que permita mejorar la competitividad del sector y contener el avance de productos importados.
El diagnóstico coincide con otros informes recientes que muestran una caída sostenida de la producción industrial en Santa Fe. Datos difundidos por FISFE reflejan que la actividad manufacturera comenzó 2026 con una baja interanual cercana al 10%, mientras que dos de cada tres ramas industriales registraron retrocesos.
Además, informes laborales señalan que la provincia perdió miles de empleos privados registrados desde fines de 2023, siendo la industria uno de los sectores más afectados por la recesión y la caída del mercado interno.








