Irán presentó una propuesta a Estados Unidos para reabrir el estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes para el comercio global de petróleo, en un intento por reducir tensiones en medio del conflicto en curso. La iniciativa incluye como condición central el levantamiento del bloqueo naval impuesto por Washington.
El plan habría sido transmitido a través de intermediarios regionales y no contempla concesiones sobre el programa nuclear iraní, uno de los principales puntos de fricción entre ambas potencias.
La reapertura del estrecho es clave para estabilizar los mercados energéticos internacionales, afectados por la interrupción del tránsito marítimo en la zona y la incertidumbre sobre el suministro de crudo.
En paralelo, el canciller iraní Abbas Araghchi arribó a Rusia para reunirse con el presidente Vladimir Putin, en un movimiento que busca reforzar la coordinación política y estratégica entre ambos países.

El viaje se produce en un contexto de estancamiento en las negociaciones indirectas entre Teherán y Washington, tras el fracaso de recientes gestiones diplomáticas en la región.
Según trascendió, la agenda del encuentro con el Kremlin incluye el análisis del desarrollo de la guerra con Estados Unidos y la profundización de la cooperación bilateral, en momentos en que Irán busca respaldo internacional frente a la presión militar y económica estadounidense.
La doble estrategia iraní —propuesta de distensión en Ormuz y acercamiento a Moscú— refleja el intento de Teherán de ganar margen de negociación mientras el conflicto continúa sin una salida diplomática clara.





