La Justicia Federal inició una causa penal contra M. C. N., una empleada de 36 años que se desempeñaba como responsable del Servicio de Cajas en la sucursal del Banco de la Nación Argentina (BNA) en la localidad de San Pedro.
A la mujer se le atribuye la sustracción de 40 millones de pesos directamente del tesoro de la entidad bancaria. La maniobra fue descubierta a mediados de octubre durante un arqueo preventivo que detectó una grave inconsistencia en el recuento del efectivo.

El fiscal federal Matías Felipe Di Lello encuadró su conducta como autora del delito de peculado. Por su parte, el juez Carlos Villafuerte Ruzo formalizó la imputación, ordenó el embargo de la vivienda de la acusada, dispuso su inhibición general de bienes y estableció un plazo de 90 días para la investigación.
Maniobras grabadas en video
Los registros del sistema de videovigilancia interno expusieron los movimientos de la tesorera en sectores restringidos. El pasado 31 de julio, se la observó retirando fondos del tesoro de reserva, ocultándolos en una bolsa de nailon entre sus prendas para luego retirarse del edificio.
Para intentar encubrir la falta del dinero, realizó un pase contable sin respaldo físico de 10 millones de pesos hacia un cajero automático.
En otro episodio fechado el 8 de agosto, la empleada extrajo fajos de billetes de 20.000 pesos del «tesoro libre». Ese dinero fue entregado a un cajero para cancelar deudas personales de tarjetas de crédito por una suma que alcanzó los 16 millones de pesos.
«Los arruiné»
Durante las horas en las que se realizaba el control integral que confirmó el faltante de dinero, el personal de la sucursal notó un comportamiento extraño. Un testigo declaró ante la fiscalía que la acusada se encontraba consternada y «en otro planeta».
Al advertir que se había retirado repentinamente de la sucursal, una compañera le envió un mensaje de WhatsApp para preguntarle dónde estaba y si iba a regresar a su puesto.
La respuesta de M. C. N. fue terminante: «Me voy a matar porque los arruiné, te quiero y no quise hacer mal a nadie, no sé lo que pasó». Tras el estallido del caso, la tesorera se encuentra apartada de sus funciones y con licencia médica.






