El arquitecto Adrián Steinaker dialogó con Rafaela Noticias TV y brindó un panorama sobre la situación actual de la construcción en la ciudad, en un contexto económico marcado por la pérdida del poder adquisitivo y la falta de créditos.
En ese sentido, señaló que si bien la actividad continúa, existe una fuerte segmentación. “Hoy el que no está pudiendo construir es el asalariado, el que depende de un sueldo fijo”, explicó, al remarcar que los ingresos quedaron rezagados frente a la inflación. Según detalló, mientras los costos de la construcción acompañaron el ritmo inflacionario, los salarios no lograron sostener ese crecimiento.
De todos modos, indicó que la construcción sigue siendo una alternativa de inversión para quienes cuentan con capacidad de ahorro. “En Rafaela siempre el ladrillo fue tentador para invertir”, sostuvo, al tiempo que mencionó que empresas y sectores con excedentes continúan desarrollando obras, especialmente ampliaciones industriales.
En contraste, advirtió que la clase media enfrenta mayores dificultades. “Se sigue construyendo, pero menos: se empieza y no se termina, o se hacen proyectos más chicos”, describió.
Respecto a los costos, Steinaker estimó que el valor del metro cuadrado ronda actualmente los 1.800.000 pesos, equivalente a unos 1.300 dólares.
El profesional también hizo referencia a la falta de financiamiento como uno de los principales obstáculos. “No hay créditos para construcción, y eso limita mucho a un sector de la sociedad”, señaló, aunque recordó que en otros momentos este tipo de herramientas permitió dinamizar fuertemente la actividad.
En cuanto a los jóvenes, indicó que el acceso a la vivienda propia se volvió cada vez más difícil, lo que modifica incluso sus aspiraciones. “Antes el objetivo era la casa; hoy muchas veces ni siquiera se llega a eso”, explicó.
Además, remarcó que la actividad se sostiene en parte por la obra pública, que en Rafaela mantiene un nivel importante, y por inversiones privadas, incluyendo desarrollos inmobiliarios de menor escala. En estos casos, explicó que el precio final de las unidades incluye también el valor del terreno, aunque algunas empresas ofrecen planes de financiación a corto plazo que permiten acceder a una vivienda en cuotas.
Por último, destacó el rol del sector productivo en la ciudad. “El campo y la industria reinvierten en Rafaela, y eso es lo que sostiene el movimiento”, afirmó, al subrayar la importancia de ambos motores económicos para la construcción local.






