El mercado laboral argentino cerró 2025 con señales de deterioro: la tasa de desocupación trepó al 7,5% en el cuarto trimestre, el nivel más alto para ese período desde la pandemia, según datos oficiales del INDEC.
La cifra implica que entre 1,6 y 1,7 millones de personas no tienen empleo, lo que representa un aumento de más de un punto porcentual en comparación con el mismo período de 2024.
El incremento del desempleo se explica principalmente por la caída del empleo formal, en un contexto en el que la economía no logró generar suficientes puestos de trabajo para absorber la demanda laboral.
Al mismo tiempo, la informalidad continúa en niveles elevados y en aumento, alcanzando alrededor del 43% de los trabajadores, lo que refleja una creciente precarización del empleo.
El impacto es especialmente fuerte entre los jóvenes: la desocupación en personas de entre 14 y 29 años registró subas significativas, tanto en mujeres como en varones.
Distintas estimaciones advierten que, si se suman quienes trabajan en condiciones informales o precarias, la cantidad de personas con problemas de inserción laboral asciende a cerca de dos millones en todo el país.
En este contexto, el deterioro del mercado laboral se consolida como una de las principales preocupaciones económicas y sociales, en medio de una recuperación que aún no logra traducirse en empleo de calidad.





