La reciente decisión del Gobierno argentino de concretar su salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS) generó una inmediata y dura reacción del organismo internacional, que alertó sobre posibles consecuencias en materia de seguridad sanitaria.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, afirmó que el retiro “es una pérdida tanto para Argentina como para el resto del mundo” y remarcó que la medida podría debilitar la capacidad del país para enfrentar emergencias sanitarias. En ese sentido, subrayó que “la seguridad sanitaria requiere universalidad”, por lo que advirtió que Argentina “será menos segura” fuera del organismo.
La salida se hizo efectiva tras cumplirse el plazo de un año desde la notificación formal presentada en marzo de 2025, en línea con la postura del gobierno de Javier Milei, que había cuestionado el rol de la OMS durante la pandemia y planteado diferencias en la gestión sanitaria global.
Desde el organismo internacional, además, manifestaron “tristeza” por la decisión y aclararon que el proceso aún debe ser tratado por los Estados miembros en la Asamblea Mundial de la Salud, por lo que su implementación definitiva no sería inmediata.
El alejamiento implica que Argentina deje de participar plenamente en instancias de cooperación, financiamiento y coordinación internacional en salud, lo que podría impactar en el acceso a programas, insumos y estrategias globales frente a enfermedades.
No obstante, el Gobierno sostiene que continuará promoviendo acuerdos bilaterales y mecanismos regionales, con el objetivo de mantener la cooperación internacional sin resignar autonomía en la definición de sus políticas sanitarias.
El debate continúa abierto tanto a nivel local como internacional, mientras especialistas advierten sobre los desafíos que podría enfrentar el país en un contexto global donde la coordinación sanitaria resulta clave ante posibles nuevas pandemias.




