Los precios de los combustibles registraron un fuerte aumento en lo que va de marzo y ya acumulan subas superiores al 12% a nivel nacional, en un contexto marcado por la presión internacional sobre el petróleo y ajustes internos que impactan directamente en la inflación.
De acuerdo con relevamientos del sector, las naftas vienen mostrando incrementos sostenidos desde fines de febrero, con subas que primero rondaron el 6% y luego se aceleraron hasta superar el 8% y finalmente el 12% en el mes. Esto responde, en gran medida, al encarecimiento del barril de crudo a nivel global, impulsado por tensiones geopolíticas, y al traslado progresivo de esos costos a los surtidores.
En paralelo, el Gobierno aplicó una actualización parcial de los impuestos a los combustibles, lo que también contribuyó a la suba de precios, aunque con el objetivo de evitar un impacto aún más brusco en el corto plazo. Sin embargo, los especialistas advierten que todavía quedan ajustes pendientes que podrían trasladarse en los próximos meses.
El impacto ya se siente con fuerza en distintas provincias. En Santa Fe, por ejemplo, el litro de nafta súper supera los $1.800 en varias estaciones de servicio, mientras que las versiones premium se acercan o incluso superan los $2.000. Llenar un tanque promedio puede costar más de $90.000, lo que refleja la magnitud del incremento.
Esta dinámica no solo afecta a los consumidores particulares, sino que también repercute en toda la estructura económica. El aumento de los combustibles encarece el transporte de mercancías, eleva los costos logísticos y termina trasladándose a los precios de bienes y servicios.
Economistas coinciden en que la suba de la nafta es uno de los principales factores que presionan sobre la inflación de marzo. Algunas estimaciones indican que el impacto podría ubicarse entre 0,3 y 0,6 puntos porcentuales en el índice mensual, dependiendo del grado de traslado a precios.
Además, la tendencia genera incertidumbre sobre la evolución de los precios en el corto plazo. Si el valor internacional del petróleo se mantiene elevado y continúan las actualizaciones impositivas, no se descartan nuevos aumentos en los surtidores.
En este escenario, crece la preocupación tanto en los hogares como en los sectores productivos, que ven cómo el combustible se consolida como uno de los principales motores de la inflación y un factor clave en la dinámica económica del país.




