En un gesto político que sorprendió a propios y ajenos, el diputado nacional Miguel Ángel Pichetto visitó en los últimos días a Cristina Fernández de Kirchner, quien cumple prisión domiciliaria en un departamento de la calle San José 1111, y le presentó una propuesta estratégica para reconstruir la oposición de cara a las elecciones de 2027.
Pichetto, un dirigente que históricamente fue adversario de Cristina y luego aliado de sectores de centroderecha, relató que la reunión fue “fraternal” y que ambos evitaron discutir el pasado político para centrarse en el presente y el futuro del peronismo y de la oposición en general.
La idea central que le planteó al kirchnerismo fue la conformación de un “frente nacional” o espacio de centro con perfil productivo y capitalista, inspirado en la coalición que construyó Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil para enfrentar a Jair Bolsonaro. Según Pichetto, este frente debería unificar fuerzas más allá de las tradicionales coordenadas partidarias, con énfasis en políticas económicas predecibles y un enfoque productivo.
El diputado también aprovechó para criticar lo que consideró un exceso en la forma de aplicar la prisión de Cristina Kirchner, calificando como “rigor excesivo” el uso de medidas como la pulsera electrónica en su confinamiento domiciliario.
Este movimiento se da en un momento de tensión interna en el peronismo, con dirigentes como Axel Kicillof impulsando construcciones propias de oposición y con un escenario político marcado por la polarización con el gobierno de Javier Milei.
La propuesta de Pichetto plantea un desafío para la reconstrucción del espacio opositor, con el objetivo declarado de disputarle al oficialismo en 2027, aunque aún falta ver cómo será recibida por los principales referentes del kirchnerismo y de otros sectores del peronismo.



