El referente de APYME Santa Fe, Mario Galizzi, trazó un duro diagnóstico sobre la situación de las pymes y cuestionó el rumbo económico nacional. Según afirmó, en la Argentina “están cerrando más de 30 empresas por día”, a lo que se suma el impacto de la apertura de importaciones y la caída del consumo interno.
Galizzi vinculó el escenario actual con un “desplome brutal” del poder adquisitivo. Sostuvo que los trabajadores perdieron más del 20% de su capacidad de compra y que eso se refleja directamente en las ventas. Como ejemplo, indicó que en la ciudad de Santa Fe una carnicería promedio pasó de faenar 14 reses por semana a apenas tres y media. También mencionó la caída en el consumo de carne vacuna —reemplazada en parte por cerdo importado— y la baja en otros productos básicos.
En ese contexto, fue crítico de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, a la que calificó como una “ley de precarización laboral”. A su entender, se trata de una normativa “impuesta” y no consensuada entre trabajadores, empresarios y el Estado. “Cuando una ley es injusta, se termina judicializando”, advirtió, al anticipar que podría incrementarse la conflictividad si se avanza en cambios que —según su visión— perjudican a los trabajadores.
El dirigente pyme planteó que el problema de fondo no se resuelve con una flexibilización laboral sino con una discusión integral sobre el modelo productivo. Reclamó abordar la reforma tributaria, los costos energéticos y logísticos y cuestionó que en la Argentina sea más caro trasladar un contenedor dentro del país que traerlo desde el exterior. “Si el trabajador no gana, no consume, y sin mercado interno no hay industria que resista”, remarcó.
Finalmente, Galizzi sostuvo que la Argentina enfrenta una definición estructural: optar por un modelo industrial con desarrollo y empleo o profundizar un esquema financiero y primarizado. “No es que el país sea pobre, es un país mal distribuido”, concluyó.



