El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, brindó definiciones clave sobre la situación económica del país, el pago de compromisos con el Fondo Monetario Internacional, la estabilidad cambiaria, la inflación y el impacto del nuevo modelo económico en la vida cotidiana de los argentinos.
En primer lugar, negó que el Gobierno haya tomado un préstamo del Tesoro de Estados Unidos por más de 800 millones de dólares. Explicó que se trató de una operación técnica habitual para pagar intereses al FMI mediante Derechos Especiales de Giro (DEG), la moneda del organismo. “No es nueva deuda, estamos cancelando deuda”, aclaró.
Consultado sobre la situación social, el ministro sostuvo que la población no vive peor que meses atrás y destacó que existe “más tranquilidad y esperanza”, tras un período de fuerte incertidumbre económica y política. En ese sentido, vinculó las tensiones del último año a lo que describió como intentos de desestabilización previos al proceso electoral.
Respecto a las tasas de interés, reconoció que se mantienen elevadas, pero las atribuyó a los efectos rezagados de la crisis del año pasado, que impactó en la inflación, el crecimiento y el riesgo país. Según detalló, pese a acuerdos internacionales y señales positivas, el riesgo país todavía refleja el temor acumulado durante la etapa de mayor incertidumbre, aunque consideró que debería ser considerablemente más bajo.
Caputo también descartó una salida inmediata al mercado internacional de deuda. Explicó que el Gobierno busca evitar el “crowding out” y priorizar un esquema de “crowding in”, donde el financiamiento se dirija a empresas y provincias para proyectos productivos. “Es mejor para todos los argentinos porque genera empleo y mejores salarios”, sostuvo.
En relación con la salida del cepo para las empresas, indicó que se concretará cuando estén dadas las condiciones y remarcó la importancia de actuar con cautela para no generar nuevos riesgos. En paralelo, afirmó que la inflación continuará descendiendo y convergerá a niveles internacionales, anticipando que 2026 será un año de crecimiento, menor inflación y baja de impuestos.
Al referirse al impacto del ajuste en la vida cotidiana, reconoció que el proceso es difícil y que la recomposición de precios relativos afecta el bolsillo, aunque aseguró que los subsidios se mantienen para quienes los necesitan y que se terminó con el esquema que beneficiaba a los sectores de mayores ingresos.
Finalmente, defendió el cambio de modelo económico y productivo, con mayor competencia y menor intervención estatal, y aseguró que el país se encamina a convertirse en una potencia energética. “Se viene una Argentina muchísimo mejor, con muchos años de crecimiento sostenido”, concluyó.






