El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no descartó la posibilidad de avanzar con acciones militares contra Irán en un contexto marcado por protestas masivas, una dura represión estatal y una creciente inestabilidad regional. Así lo indicaron funcionarios estadounidenses a medios internacionales, al señalar que la Casa Blanca analiza distintos escenarios ante la escalada del conflicto.
De acuerdo con fuentes citadas por la prensa norteamericana, Trump mantuvo conversaciones preliminares sobre alternativas que van desde ataques militares directos hasta operaciones no convencionales, como ciberacciones. “Todas las opciones están sobre la mesa, aunque todavía no se tomó una decisión final”, señalaron funcionarios bajo condición de anonimato.
Tensiones militares y posibles escenarios
Según trascendió, el Pentágono estudia respuestas tanto letales como no letales. Entre las alternativas figuran bombardeos selectivos y acciones cibernéticas destinadas a limitar la capacidad del gobierno iraní de restringir el acceso a internet, una herramienta clave utilizada para frenar la organización de las protestas.
Las discusiones se intensificaron luego de un mensaje publicado por Trump en su red Truth Social, donde expresó su apoyo a la “libertad del pueblo iraní” y advirtió sobre la violencia ejercida contra los manifestantes. En círculos diplomáticos, no se descarta que Estados Unidos vuelva a intervenir militarmente, como ocurrió en junio pasado con ataques sobre instalaciones nucleares iraníes.
Advertencias desde Teherán
Desde Irán, las respuestas no tardaron en llegar. El presidente del Parlamento iraní, Mohamed Baqer Qalibaf, advirtió que cualquier ataque estadounidense convertiría en “objetivos legítimos” a bases, barcos y centros militares de Estados Unidos e Israel en la región, lo que elevaría el riesgo de un conflicto de mayor escala.
En tanto, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, aseguró que el gobierno escucha los reclamos económicos que dieron origen a las protestas, aunque volvió a diferenciar a los manifestantes pacíficos de lo que calificó como “grupos terroristas infiltrados”. En declaraciones televisivas, acusó a “enemigos extranjeros” de fomentar la violencia y desestabilizar al país.
Balance trágico: muertos, detenidos y condena internacional
Organizaciones de derechos humanos denunciaron una represión sistemática por parte de las fuerzas de seguridad iraníes. Según la ONG Human Rights Activists News Agency (HRANA), ya se contabilizan más de 500 personas fallecidas y más de 10.000 detenidos desde el inicio de las protestas, el 28 de diciembre. Entre las víctimas fatales habría manifestantes, miembros de las fuerzas de seguridad y al menos ocho menores de edad.
El gobierno iraní decretó tres días de duelo nacional, mientras que las cifras continúan en revisión y podrían ser aún mayores. En paralelo, se informó sobre detenciones de figuras destacadas del movimiento de protesta, aunque las autoridades no brindaron detalles oficiales.
La situación generó preocupación a nivel internacional. El secretario general de la ONU, António Guterres, pidió a Irán que se abstenga del uso desproporcionado de la fuerza y garantice el derecho a la protesta pacífica. “La libertad de expresión y de reunión deben ser plenamente respetadas”, expresó el organismo en un comunicado.
Un conflicto con impacto global
La combinación de protestas internas, denuncias por violaciones a los derechos humanos y la posibilidad de una intervención militar estadounidense coloca a Irán en el centro de la agenda internacional. Mientras continúan las movilizaciones y la represión, el mundo observa con atención un escenario que podría tener consecuencias geopolíticas de gran alcance.





