Las importaciones de bienes en Argentina registraron en 2025 un salto significativo y quedaron al borde de alcanzar un récord histórico. Entre enero y noviembre, el país acumuló compras externas por u$s70.235 millones, un aumento interanual del 27%, que dejó muy cerca la marca máxima registrada en 2022. Sin embargo, detrás de los números globales, emergió un fenómeno clave: el impacto creciente de las plataformas digitales de venta internacional.
Tras años de cepos, restricciones y trabas administrativas, la normalización de las reglas comerciales permitió una rápida recomposición del comercio exterior. En ese contexto, el ingreso de bienes finales —especialmente de consumo— ganó un peso inusual y modificó la estructura de las importaciones, con efectos directos sobre la industria local y el comportamiento de los consumidores.
El rol del comercio electrónico transfronterizo
Uno de los rasgos distintivos de 2025 fue la expansión del canal courier o “puerta a puerta”, impulsado por el desembarco masivo de plataformas como Shein y Temu. Ambas son empresas de origen chino que operan a escala global mediante comercio electrónico directo al consumidor, ofreciendo principalmente indumentaria, calzado, artículos para el hogar y pequeños electrónicos a precios bajos y con envío internacional.
Según un informe de ABECEB, este canal explicó importaciones por u$s789 millones en 2025, equivalentes al 1,1% del total y al 7,5% de los bienes de consumo. Se trató del segmento de mayor dinamismo del año, con un crecimiento interanual cercano al 292%, duplicando su participación frente a períodos anteriores.
Más bienes finales y presión sobre la industria
El avance de Shein y Temu se dio en un escenario más amplio de crecimiento de las compras externas de bienes finales. Las importaciones de bienes de consumo aumentaron 58,3% interanual, mientras que las de vehículos crecieron 109% y las de bienes de capital, 55,6%. Como resultado, los bienes finales llegaron a representar cerca del 15% del total importado, el nivel más alto desde comienzos de siglo.
Este fenómeno tuvo efectos concretos en el entramado productivo. De acuerdo con el Observatorio PyME, el porcentaje de empresas que sustituyeron producción nacional por productos importados casi se duplicó en 2025. Sectores como la metalmecánica, la química, el caucho y el plástico registraron los mayores niveles de reemplazo, reflejando la presión competitiva generada por la avalancha de productos del exterior.
Beneficios para consumidores, desafíos para el mercado interno
Para los consumidores, el impacto fue inmediato: mayor variedad de productos, acceso directo a marcas internacionales y precios más competitivos. Para la industria local y el comercio tradicional, en cambio, el avance de plataformas como Shein y Temu abrió un nuevo frente de competencia, con desafíos fiscales, regulatorios y productivos que comienzan a instalarse en la agenda económica.
Así, el récord importador de 2025 no solo respondió a la apertura comercial y la recomposición de stocks, sino también a un cambio estructural en la forma de consumir, donde el comercio electrónico global pasó a ocupar un rol central en la economía argentina.





