A partir de este viernes comenzará a regir el nuevo esquema de bandas cambiarias indexadas por inflación. Con esta decisión, el equipo económico que conduce Luis Caputo busca ampliar el límite superior del régimen para evitar que la compra de divisas presione al tipo de cambio contra el techo de la banda y obligue al Banco Central a vender dólares.
El economista de ACM, Francisco Ritorto, consideró que el esquema que debuta en 2026 “apunta más a bajar la probabilidad de tensiones que a generar un movimiento brusco del dólar”. En diálogo con Ámbito, explicó que “la idea es darle algo más de previsibilidad al régimen cambiario, con una banda mejor calibrada y compras de divisas alineadas con la demanda de pesos, para evitar reacciones defensivas ante cualquier ruido”.
En la misma línea, el economista Christian Buteler definió al nuevo esquema como “mejor que el anterior”, ya que “tiene en cuenta qué es lo que pasa con el resto de los precios de la economía” y deja atrás “un número arbitrario como era el 1% mensual, que hacía que el techo de la banda bajase todos los meses en términos reales porque la inflación venía por arriba”.
La presión sobre el dólar en enero
Pese a la mejora técnica del esquema, Buteler se mostró escéptico respecto de una baja nominal del tipo de cambio, condición que consideró necesaria para que el Banco Central pueda comprar divisas. “Con un tipo de cambio a 5% del techo de la banda, cualquier demanda extra hace que enseguida llegue al límite y el Banco Central termine vendiendo, al contrario de lo que necesita hacer”, advirtió.
Además, sostuvo que el ajuste por inflación “evita que el techo se atrase”, pero aclaró que “no corrige la caída en términos reales que ocurrió durante todo el año. No se atrasa más, pero tampoco va a recuperar”.
Por su parte, el jefe de Macroeconomía del Banco Provincia, Matías Rajnerman, señaló que “la demanda neta de dólares en los últimos días se aceleró”, con señales de una fuerte intervención del Tesoro. Según datos de PPI, este lunes las reservas brutas cayeron u$s1.718 millones, de los cuales u$s1.345,5 millones no tuvieron explicación oficial.
“Si hay un cambio en la demanda estacional de dinero, habrá que ver si en enero el Banco Central empieza a comprar dólares, como anunció el 15 de diciembre, o mantiene la postura vendedora. De uno u otro escenario dependerá la dinámica del tipo de cambio”, explicó Rajnerman. Y añadió: “Resuelto eso, lo que pase con el dólar va a ser clave para la inflación”.
Inflación persistente y ancla nominal
Ritorto remarcó que el foco oficial “sigue puesto en sostener la desinflación”, y sostuvo que “la señal es que la expansión monetaria será acotada y consistente con la demanda de la economía, lo que ayuda a mantener el anclaje nominal, siempre que el esquema se sostenga en el tiempo”.
Buteler, en tanto, indicó que “la inflación está rondando el 2% y, con los aumentos pendientes de tarifas y otros ajustes, es un nivel difícil de quebrar”. En ese sentido, afirmó que “en ese rango cuesta llevarla a los niveles que el Gobierno pretende”.
Rajnerman coincidió en el diagnóstico y aseguró que “la inflación siguió al alza en diciembre”, con un registro “que podría incluso superar el 2,5%”. Si bien reconoció el componente estacional del último mes del año, aclaró que “a priori no hay grandes motivos para que la inflación baje”.
Desde la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia advirtieron que “el desafío de 2026 será administrar un equilibrio fino entre consolidación fiscal, desinflación y estabilidad cambiaria”. En ese marco, señalaron que las medidas anunciadas implican “una reducción permanente de recursos cercana a 0,7 puntos del PBI”, que el Gobierno buscará compensar principalmente con subsidios y combustibles.
“Los aumentos en tarifas y naftas presionan sobre el IPC en el corto plazo y, en un esquema cambiario que ajusta por inflación pasada, pueden tensionar las expectativas devaluatorias y poner a prueba la consistencia del ancla nominal”, alertaron.
Tasas, encajes y liquidez
En relación con el mercado monetario, Rajnerman explicó que el comportamiento de las tasas en enero dependerá de “si se flexibiliza o no el esquema de encajes”. Recordó que “a fines de noviembre se redujeron 3,5 puntos los encajes de las cuentas corrientes, con la idea de seguir bajándolos”, lo que podría “habilitar más pesos en la calle y una compresión de tasas”.
Según PPI, los bancos “van agotando sus pulmones de liquidez”, como las cuentas corrientes y los depósitos del Tesoro en el BCRA, quedando como principal respaldo “el saldo de operaciones de corto plazo o repo”. El agotamiento de esa fuente habría impulsado a las entidades a recurrir a las cauciones, que llegaron a una tasa del 140%.
Ritorto sostuvo que “las tasas en pesos podrían acompañar gradualmente la baja de la inflación, pero sin perder atractivo real”, mientras que Buteler coincidió en que “las tasas tienen como piso la inflación y necesitan seguir siendo positivas en términos reales para evitar presiones cambiarias”.
En sus lineamientos de política monetaria para 2026, el Banco Central afirmó que “continuará avanzando en la normalización de los encajes bancarios”, aunque aclaró que “mientras la inflación local se mantenga por encima de la internacional, se sostendrá un sesgo monetario contractivo”.