De cara a las fiestas de fin de año, la industria del juguete atraviesa un escenario complejo marcado por la baja del consumo, cambios en los hábitos de juego y una creciente preocupación por la seguridad de los productos importados. Así lo señaló Julián Benítez, gerente de Relaciones Institucionales de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete, en diálogo con Mitre Santa Fe.
“La Navidad es, sin dudas, la fecha más esperada por las jugueterías, pero este año llega en un contexto de alarma para el sector”, explicó Benítez. Según detalló, las restricciones presupuestarias de las familias y el mayor uso de dispositivos digitales como tablets y celulares redujeron el tiempo de juego tradicional y afectaron las ventas.
A este escenario se suma la sobreoferta de productos importados, producto de medidas orientadas a facilitar las importaciones. “La industria nacional es competitiva en lo que produce, pero cuando el mercado se satura con productos similares, pierden tanto importadores como fabricantes”, advirtió.
Benítez remarcó además que la reducción de aranceles para importaciones no fue acompañada por una baja de la carga impositiva para la industria local. También cuestionó la flexibilización en los controles de certificación: “Hoy, cerca del 30% del mercado argentino de juguetes está afectado por maniobras desleales como subfacturación, contrabando o el ingreso de productos sin certificaciones de seguridad”.
En ese sentido, alertó sobre el crecimiento del sistema puerta a puerta y las plataformas de comercio electrónico internacional. “Se están vendiendo juguetes que fueron retirados del mercado de Estados Unidos por razones de seguridad, y muchas familias no lo saben”, sostuvo.
Entre los riesgos mencionados se encuentran piezas pequeñas que pueden provocar asfixia, migración de metales pesados, presencia de disruptores endocrinos y pilas que, al ser ingeridas, pueden causar graves lesiones. “Por eso insistimos en comprar juguetes certificados y en comercios habilitados”, subrayó.
En cuanto al impacto laboral, Benítez indicó que aún se espera el resultado de la temporada, aunque confirmó que unas 300 jugueterías cerraron su atención al público en el último año, muchas de ellas migrando exclusivamente a la venta online.
“Son tiempos difíciles, pero el objetivo es seguir concientizando y proteger tanto a la industria nacional como a los chicos”, concluyó.





