Lo que comenzó como un episodio de violencia vecinal terminó convirtiéndose en un caso que reaviva el debate sobre la responsabilidad al volante y el poder de las redes sociales.
Una joven de 23 años fue agredida por un jubilado en el barrio porteño de Villa del Parque luego de estacionar su auto frente a la casa del hombre. Según su relato, él comenzó a golpear el vehículo con una bolsa de basura y, al salir a increparlo, la atacó físicamente con un golpe y una llave en la mano, provocándole una herida en el rostro. La denuncia fue radicada en la comisaría y la joven recibió un botón antipánico.
Sin embargo, el caso dio un giro inesperado cuando, tras la viralización del hecho, salieron a la luz videos que la propia joven había publicado tiempo atrás, mostrando maniobras temerarias al volante: conduciendo a más de 150 km/h, sin las manos en el volante y con el vehículo sin patente trasera.
Ante la difusión de esas imágenes, la Agencia Nacional de Seguridad Vial decidió suspenderle la licencia de conducir, argumentando que su conducta representaba un riesgo para ella y para terceros. El organismo aclaró que la medida no guarda relación con la agresión sufrida, sino con las infracciones cometidas.
Ahora, la joven deberá atravesar un proceso de evaluación para determinar si está en condiciones de volver a manejar. Mientras tanto, el episodio deja en evidencia cómo una situación de víctima puede transformarse en sanción cuando las redes sociales se convierten en el espejo de nuestras propias acciones.





