Al otro día, le llegaron mensajes de WhatsApp de sus contactos, diciéndole que les habían enviado mensajes de su Instagram ofreciéndoles dólares, y que debían depositar a una cuenta de CBU. Posterior a esto, la mujer procedió a radicar su denuncia y se continuó investigando.
Llegado el sábado, hubo otro intento de estafa en la ciudad. Una mujer radicó su denuncia, explicando que le habían utilizado su tarjeta de crédito para comprar un teléfono celular por internet. Los estafadores ya habían efectuado el pago de la primera cuota, resultando esta la suma de $30.000.
Al dar conocimiento, se procedió a la investigación correspondiente donde se logró comunicar con el vendedor del móvil. Al brindar estos datos, se pudo dar por cancelada la compra y, la dueña de la tarjeta, pudo recuperar su dinero.
Sin embargo, la suerte no corrió de la misma manera para otra mujer de la ciudad. En este caso, la misma manifestó que habían utilizado su cuenta bancaria para pagar servicios que no le correspondían. Esta se dio cuenta debido a que, en su Homebanking, observó el detalle de movimientos.
Al entablar comunicación con el banco de emisión, se determinó por el bloqueo de las tarjetas para que los delincuentes no sigan utilizándola. En paralelo, se continuó con la investigación pertinente.






